miércoles, 29 de julio de 2026

30 de julio. LA PRECIOSA SANGRE Y NUESTRA SEÑORA. MES A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

 


30 de julio

LA PRECIOSA SANGRE Y NUESTRA SEÑORA

 

MES

A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

DE JESÚS

 

ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS

 

Por la señal…

 

ORACIÓN INCIAL

Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.

 

30 de julio

LA PRECIOSA SANGRE Y NUESTRA SEÑORA

 

«La devoción a la Preciosa Sangre, continúa el Padre Faber, hace de la devoción a María parte integral de nuestra devoción a Jesús y fusiona ambas devociones. Coloca íntimamente a María en el plano de la Redención y, al mismo tiempo, exalta su singular esplendor, que el lenguaje más sublime de los santos sobre la Virgen María parece obvio y fácilmente comprensible».

«La devoción a la Preciosa Sangre reviste a María de una nueva gloria: en esta devoción, María exalta a Jesús y Jesús exalta a María. Quien encuentra una nueva perspectiva desde la cual María puede recibir una nueva gloria, encuentra un nuevo medio de santificación y una nueva fuerza para amar».

Contemplemos, pues, a María con mayor frecuencia desde esta perspectiva, bajo esta nueva luz: María como el «fruto» y, a la vez, la «fuente» de la Preciosa Sangre.

Recordemos con frecuencia que esta Sangre, que brotó de su propia sangre, fue puesta por Dios en sus manos para que continuara, como lo hizo en la tierra y especialmente en el Calvario, ofreciéndola al Padre eterno para implorar misericordia y perdón para todos sus hijos necesitados de salvación.

Ofrezcamos también esa Sangre al Padre, y ofrezcámosla haciéndola pasar primero por las santísimas manos de María, para que ella obtenga misericordia para todos los pecadores y purificación para todas las almas del purgatorio.

 

PROPÓSITO

Rezar el Santo Rosario en honor de la Nuestra Señora de la Preciosa Sangre.

 

EJEMPLO

Un día, San Pablo de la Cruz, mientras oraba en la iglesia, se hirió el pie con un banco que se le resbaló de las manos a unos muchachos que ayudaban al sacristán. El santo, sin inmutarse, colocó el banco, lo besó y continuó orando. Al salir de la iglesia, uno de sus clérigos, al verlo cojear, le rogó que le dejase vendar la herida sangrante, pero el santo no se inmutó. «¡Estas son rosas! Jesús sufrió mucho más, y yo merezco algo mucho peor por mis pecados». Y, continuando con sus tareas diarias, se negó incluso a mirar su herida.

 

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS

Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).

Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos:

 

LETANÍAS DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO