sábado, 15 de mayo de 2021

MES DE MAYO A LA VIRGEN MARÍA. Día 16

MES DE MARÍA O MES DE MAYO CONSAGRADO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

SEGÚN SE HACÍA EN LA IGLESIA DEL COLEGIO IMPERIAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

 

DÍA 16

 

Por la señal …

 

ORACIÓN DEDICATORIA

¡Oh, dulce Virgen! De purpúreas flores,

cada día pondré guirnalda hermosa

en tus sienes divinas,

y me serán regalos las espinas,

Pues la que nace de ellas, pura rosa,

tantos alcanza en coronarte honores.

Tú en galardón; lo espero, Madre mía;

mi frente humilde ceñirás un día.

 

Canto

 

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra!  ¡Oh Paraíso del nuevo Adán sin serpiente! ¡Oh Lirio de los valles, Azucena sin mancha, Flor sin espinas, Rosa Mística! ¡Oh Flor de Jesé, Palma de Cadés, Cedro del Líbano!  ¡Oh Flor de todas las virtudes y Árbol de todas las gracias, cuyo Dulcísimo fruto es Nuestro Señor Jesucristo! Siempre te amamos, siempre te invocamos, pero especialmente en este mes de las flores que dedicamos a tu Amor.  Haz que en nuestras almas florezcan todas las virtudes y fructifique Nuestro Señor Jesucristo, en gracia y santidad.  Y pues eres fuente sellada y pura, no permitas que se sequen jamás en nuestras almas la flor de tu devoción y el fruto del Amor a Jesucristo, tu Hijo. Amén.

 

MEDITACIÓN

DÍA DIECISEIS

Del camino del cielo.

 

No hay más que dos caminos para ir al cielo: inocencia o penitencia. ¿Qué hice yo de la inocencia? puedo asegurar que casi antes de conocida la perdí; la perdí sin estimar su precio, sin llorar su pérdida y sin dolor ninguno. Acaso contribuía a que otros la perdiesen también. ¡Qué lástima de inocencia, tan pronto perdida, a tan bajo precio y sin remedio alguno!

¿Y hago ahora penitencia de mis pecados? más ¿Qué digo penitencia? Si quizá ni aún los he confesados bien, y hasta la satisfacción que el confesor me imponía, por suave que fuese, me ha parecido tal vez demasiado. Mortificaciones y penitencias voluntarias, casi nunca. En vez de cilicios, disciplinas y ayunos, he buscado comodidades y placeres.

¿Y así quiero entrar en la bienaventuranza? ¿Por qué camino pienso ir? Ello ha de ser: por el de la inocencia o por el de la penitencia; por el de la inocencia no puedo, por el de la penitencia no quiero; ¿pues como me tengo de salvar?

Ea, resolvámonos. Si hasta el presente no ha sido, voy a empezar desde luego. quiero entrar en la senda recta; tiempo es todavía. ¿quién sabe lo que me resta de vida? acaso será muy poco; pues sí con esto puedo comprar el cielo haciendo penitencia desde hoy, ¿quién me detiene? ¿por qué no lo hago?

EJEMPLO

El que deja la devoción de María se sale del camino del cielo. a tan gran peligro se expuso un joven[1] qué, habiendo sido en sus primeros años devoto de la Virgen, se dio después a una vida licenciosa. una noche, después de haber tenido unos sueños muy tristes, se despertó, y no pudiendo echar de sí aquellas representaciones melancólicas, se levantó de la cama, y por distraerse se puso a leer un libro profano. apenas se había sentado, dar un fuerte golpe en la puerta, se abre de par en par, y ve entrar una mujer como un gigante, horrible, espantosa, echando fuego por los ojos, y en pies y manos unas uñas como de fiera. Horrorizado el joven, temblando de pies a cabeza, corrió a un rincón llamando en su socorro a la Santísima Virgen. «En vano, dijo el demonio, transformado en aquella figura, en vano invocas a la que abandonaste, pues ella también te ha abandonado a ti. Mío eres, y ya estás bajo mi dominio por haber cometido tales y tales pecados (y los especificó); ahora vendrás conmigo» Al afligido joven le corría un sudor frío por todo el cuerpo, y, como pudo, hizo allí la oferta que se acostumbra en la congregación de la Virgen, prometiendo mudar de vida; apenas había acabado vio que se abría la ventana de su cuarto, y que entraba por ella una matrona con el rostro cubierto, a cuya vista desapareció el enemigo. Entonces aquella matrona habló al joven así: «En gran peligro has estado, pero cobra aliento; vete a confesar, emprende de nuevo tus devociones y empieza nueva vida» Por la mañana, bien temprano, salió de casa, y fue a buscar a toda prisa al sacerdote que dirigía la Congregación. Iba tan desfigurado, que parecía salido de la sepultura; pero su relación y el hedor intolerable que el demonio había dejado en el cuarto fueron testimonio de la verdad del hecho; el joven conoció entonces cuán dañoso es que el que una vez puso la mano en el arado vuelva la cara atrás.

 

OBSEQUIO

Mira si te has entibiado en la devoción a la Virgen, y si así fuere, vuelve a empezar con nuevo fervor.

 

JACULATORIA

Llévame en pos de ti, Madre amorosísima.

 

 

PARA FINALIZAR

3 avemarías

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.



[1] Auirem., t. I, pág. 23.