domingo, 25 de septiembre de 2022

SOBRE LOS BENEFICIOS DEL AYUNO. San Ambrosio

 


Lecciones del II Nocturno de Maitines

 

Del Libro de San Ambrosio, Obispo, sobre Elías y el ayuno.

Lec. IV, Cap. 9

Prohíbese a los que ejercen el poder beber vino, por temor de que pierdan la cordura. Habían bebido hasta embriagarse los que deseaban entregarse a Holofernes, caudillo del ejército del rey de los Asirios; no bebía vino Judit, y desde que quedó viuda ayunaba cada día, excepto en las fiestas solemnes. Avanzó provista de estas armas, y sepultó en la ruina todo el ejército de los Asirios. Gracias a la fuerza de su sobriedad, guardó íntegra su castidad y obtuvo la victoria.

Judit, armada del ayuno, penetró en el campo enemigo; allí yacía Holofernes, embriagado hasta no sentir el tajo del acero. Así, el ayuno de una sola mujer venció a los innumerables ejércitos de los Asirios. También el ayuno realzó la hermosura de Ester, porque el Señor aumentó la gracia que adornaba su alma sobria. Libertó a todo el pueblo judío de una cruel persecución, y el rey quedó sometido a todos sus deseos.

Tras ayunar tres días seguidos, y lavarse con agua sola, agradó mucho más al rey, y obtuvo venganza de la injusticia, en tanto que Amán, vanagloriándose de haber sido invitado al convite real, recibió el castigo de su embriaguez. El ayuno es un sacrificio de reconciliación, que comunicó mayor robustez aun a las mujeres, acrecentando sus hechizos. El ayuno nos libra de tener que pedir prestado; desconoce los intereses onerosos; la mesa del que ayuna no huele a usura. La buena comida habitual llega a hacerse fastidiosa por su frecuencia. El ayuno constituye el mejor condimento de nuestros manjares: cuanto más vivo es el apetito, más sabrosa resulta la comida.