26 de febrero
INSINÚA CRISTO EN LA CENA QUIEN ES EL TRAIDOR.
MEDITACIONES
DE LA OBRA
“VIDA Y DOCTRINA DE JESUCRISTO”
DEL P. NICOLÁS AVANCINI
ORACIÓN PARA COMENZAR
TODOS LOS DÍAS:
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Poniéndonos en la presencia de Dios, adoremos su majestad infinita, y digamos con humildad:
“Omnipotente Dios y Señor y Padre mío amorosísimo, yo creo que por razón de tu inmensidad estás aquí presente en todo lugar, que estás aquí, dentro de mí, en medio de mi corazón, viendo los más ocultos pensamientos y afectos de mi alma, sin poder esconderme de tus divinos ojos.
Te adoro con la más profunda humildad y reverencia, desde el abismo de mi miseria y de mi nada, y os pido perdón de todos mis pecados que detesto con toda mi alma, y os pido gracias para hacer con provecho esta meditación que ofrezco a vuestra mayor gloria… ¡Oh Padre eterno! Por Jesús, por María, por José y todos los santos enseñadme a orar para conocerme y conoceros, para amaros siempre y haceros siempre amar. Amén.”
Se meditan los tres puntos dispuestos para cada día.
26 de febrero
INSINUA CRISTO EN LA CENA QUIEN ES EL TRAIDOR.
1. Jesús se turbo en espíritu, y dijo: De verdad os digo, que uno de vosotros me entregará (1). Esta turbación fue una vehemente tristeza. Su causa era la atrocidad del crimen que iba a cometer Judas, un apóstol, un doméstico suyo ¡Qué no hace por apartarle de la meditada maldad! Muéstrase sabedor de la traición que había de cometerse, para que Judas vea que no está oculto su delito. No nombra al traidor, por no infamarle, por no concitar contra él a los demás Discípulos, para que haciéndosele manifiestamente un cargo tal, no se haga más descarado. Cuando nada aprovecha da señas del traidor: El que moja conmigo la mano, etc. Dirígele el Ay de la eterna condenación ¡Oh bondad de Dios! ¡Oh dureza del pecador! ¡Oh Señor! no se endurezca mi corazón a tantas inspiraciones como también a mí me enviáis.
2. Y se entristecieron mucho, y empezó cada uno a decir: ¿Por ventura soy yo, Señor (2)? El decir: Uno de vosotros, a todos turba, dice san Juan Crisóstomo (3) ¿Por qué? No porque sus conciencias se lo dijesen, sino por la incertidumbre de la humana mutabilidad, dice san León (4). Aunque ni lo habían pensado, temían su fragilidad. No confíes de ti, pues con demasía. Cayó Pedro, que sobradamente fiaba de sí. Temiendo que fuese menos cierto lo que cada uno en si registraba, dice el mismo san León. Aunque uno no sepa de sí mal alguno, no por eso está justificado. Teme tú también y di: Límpiame, Señor, de mis pecados ocultos (5). Atrévese el descaradísimo Judas a preguntar lo mismo ¿Qué no haces tú por no hacerte sospechoso? ¡Qué mansamente respondió Cristo! Tú lo dijiste. No dijo: Tú, malvado; tú, pérfido, etc. ¿Qué respuesta das tú al que te ofende? ¿con que palabras? ¿con que ceño? ¿con que voz?
3. Salióse luego al punto. Era ya noche. Y en saliendo (Judas) dijo Jesús: Ahora es clarificado el Hijo del hombre (6). No le permitió Satanás, que había entrado en él, que aguardase a la oración: Temiendo no encendiese en su alma alguna centella y les trajese a más sanas determinaciones, dice san Cirilo. Mira cuanto procura el demonio apartar de la oración a los que tienta. Y saca de aquí, que remedio tan eficaz deba ser la oración. Luego que salió Judas fue Cristo lleno de claridad; Separado de allí el pésimo Judas, y quedándose con Él los santos, dice san Agustín (7); como si una sola mala presencia ofuscase la gloria de Cristo. Tú, pues, que vives entre santos; tú, que vives entre fieles, llamados a la santidad por Dios, y que deben ser imitadores suyos, date a la virtud, no sea que tu vida ofusque la gloria de Cristo.
(1) Joan., 13. (2) Matth., 26 (3) Hom.71 in Joan. (4) Serm. 7de Pass (5) Pral.,18. (6) Joan., 13. (7) Trac. 63 in Joan.
ORACIÓN PARA FINALIZAR
TODOS LOS DÍAS:
Os doy gracias, Dios mío, por los buenos pensamientos, afectos y propósitos que me habéis inspirado en este rato de oración… Todo os lo ofrezco a vuestra mayor honra y gloria… y os pido gracia eficaz para ponerlos por obra…
¡Oh Padre Eterno! Por Jesús, por María, por José y Teresa de Jesús dadme gracia ahora y siempre para cumplir en todas las cosas vuestra santísima voluntad. Amen."
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
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Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.
Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.
Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.
Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.
Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.
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¡Querido hermano, si te ha gustado esta meditación, compártela con tus familiares y amigos!
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Ave María Purísima, sin pecado concebida.