viernes, 5 de marzo de 2021

Viacrucis con pensamientos de san Antonio María Claret

 

SANTO EJERICICIO

DEL VÍA CRUCIS

con

pensamientos de

san Antonio María Claret

 

 

Por la señal…

 

Acto de contrición: Señor mío Jesucristo

 

Al principio de cada estación se puede decir:

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

R/. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Y al final de cada estación:

V/. Señor, pequé.

R/. Tened piedad y misericordia de mí y de todos los pecadores.

V/. Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo

R/. Y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.

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I. ESTACIÓN: Jesús, condenado a muerte

“Los sumos sacerdotes y ancianos persuadieron a la multitud para que escogiesen a Barrabás y se hiciera morir a Jesús... Pilato, después de haber hecho azotar a Jesús, se lo entregó a los soldados para que lo crucificaran.” (Mt 27, 20-26)

Pensamiento: La voz de la sangre de nuestro hermano Jesucristo clama a Vos desde esta sagrada Hostia. Escuchadla, Señor; aplacad vuestro justo enojo; dirigid sobre nosotros una mirada de compasión y de ternura, y perdonadnos.

 

II. ESTACIÓN: Jesús recibe la Cruz

“Después de haberse burlado de él, le quitaron la capa, le devolvieron sus vestidos y lo sacaron afuera para crucificarlo.” (Mt 27, 31)

Pensamiento: ¡Oh Jesús mío y Maestro mío! El atribulado, perseguido y desamparado de amigos; el crucificado de trabajos exteriores y de cruces interiores y desamparado de consuelos espirituales, que calla, sufre y persevera con amor, este es vuestro amado y el que os agrada y a quien mas estimáis. (Aut. 421).

 

III. ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez bajo la cruz

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir conmigo, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la entregue por mi causa, la conservará.” (Mt 16, 24-25)

Pensamiento: Jesús es y siempre será mi Capitán. Quiero seguirlo, vistiendo su uniforme y colores, las virtudes que él llevaba: pobreza, aceptación de desprecios, y humildad, (Res 1843, no. 7).

 

IV. ESTACIÓN: Jesús se encuentra con su madre

“Simeón bendijo a María, su madre y el dijo: él está para ruina y para resurrección de muchos en Israel, y será señal de contradicción, a fin de que se manifiesten los secretos de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma.” (Lc 2, 34-35)

Pensamiento: “Ni en mi vida personal, ni en mis andanzas misioneras podía olvidarme de la figura maternal de María. Ella es todo corazón y toda amor. Siempre la he visto como Madre del Hijo amado y esto la hace Madre mía, Madre de la Iglesia, Madre de todos. Mi relación con María siempre ha sido muy íntima y a la vez cercana y familiar, de gran confianza. Yo me siento formado y modelado en la fragua de su amor de Madre, de su Corazón lleno de ternura y amor. Por eso me siento un instrumento de su maternidad divina. Ella está siempre presente en mi vida y en mi predicación misionera. Para mí, María, su Corazón Inmaculado, ha sido siempre y es mi fuerza, mi guía, mi consuelo, mi modelo, mi Maestra, mi todo después de Jesús.”

 

V. ESTACIÓN: Jesús recibe la ayuda de Simón el Cirineo para llevar la Cruz

“Cuando salían encontraron a un hombre de Cirene, conocido por Simón, al que obligaron a llevar la cruz.” (Mt 27, 32)

Pensamiento: “Sea todo por Dios, ya que el Señor quiere que cargue con esa cruz, no tengo más que conformarme con la voluntad del Señor. ¡Oh Dios mío! Yo no quiero nada de este mundo; no quiero más que vuestra divina gracia, vuestro santo amor y la gloria del cielo. (Aut. 636).”

 

VI. ESTACIÓN: La Verónica limpia el rostro de Jesús

“Por ti he sufrido insultos y la vergüenza me cubre el rostro; soy un extraño para mis propios hermanos y un forastero hasta para los hijos de mi madre.” (Sal 68, 8-9)

Pensamiento: “El camino del cielo es estrecho, y son pocos los que andan por él; el del infierno es ancho, y son muchos los que lo siguen. Conviene vivir con los pocos, para salvarse con los pocos.”.

 

VII. ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

“Vengan a mí todos los que se sientan cansados y oprimidos, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Pues de hecho mi yugo es suave, y ligera mi carga.” (Mt 11, 28-30)

Pensamiento: En todos los sucesos desagradables, dolorosos y humillantes, siempre pienso que vienen así de Dios ordenados para mayor bien mío. (Aut. 420).

 

VIII. ESTACIÓN: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

“Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.” (Lc 23, 27)

Pensamiento: Así es que ponía tal cuidado y trabajaba con tal afán como si todo dependiera de mi industria; y al mismo tiempo ponía toda mi confianza en Dios, porque de Él todo depende. (Aut. 274).

 

IX. ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez

“Yo soy el buen pastor... y doy la vida por mis ovejas...Nadie me quita la vida: la ofrezco yo por mi propia iniciativa, pues tengo poder de entregarla e igualmente poder de recuperarla.” (Jn 10, 14-18)

Pensamiento: El perro el mayor gusto que tiene es el estar y el andar a la presencia de su amo. Yo procuraré andar siempre con gusto y alegría a la presencia de Dios, mi querido Amo. (Aut. 673)

 

X. ESTACIÓN: Jesús, despojado de sus vestidos

“Los soldados se repartieron los vestidos de Jesús a suerte.” (Mt 27, 35)

Pensamiento: Un sayal en toda su vida, que le hizo su madre, y un manto o capa, y aun se lo quitaron, y murrio desnudo, descalzo y sin sombrero ni gorro. (Aut. 429)

“Cristo en ayunas, yo en harturas; Cristo desnudo, yo bien vestido; Cristo entre penas, yo nadando en delicias.”

 

XI. ESTACIÓN: Jesús, clavado en la cruz

“Llegados al lugar llamado del Calvario, le dieron a beber vino con vinagre; él lo probó, pero no quiso beberlo. Lo crucificaron, y junto con él a dos ladrones, uno a la derecha u otro a la izquierda.” (Mt 27, 33-38)

Pensamiento: Oh Jesús de mi vida! ...lejos de mí en gloriarme en otra cosa que en la Cruz, en que Vos estáis clavado por mí, y yo también lo quiero estar por Vos. Así sea. (Aut. 427).

 

XII. ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz

“Desde el mediodía hasta las tres de la tarde sobrevinieron tinieblas sobre toda la tierra. Hacia las tres, Jesús exclamó con voz potente: “Elí, Elí, lamá sabactaní”, que significa “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Y, dando un fuerte grito, expiró. (Mt 27, 45-50)

Pensamiento: ¡Ay!, le contemplo en una cruz muerto y despreciado. Pues yo, por lo mismo, ayudado de su gracia, estoy resuelto a sufrir penas, trabajos, desprecios, burlas, murmuraciones, calumnias, persecuciones y la muerte misma. (Aut. 752)

 

XIII. ESTACIÓN: El cuerpo de Jesús es bajado del sepulcro

“José de Arimatea tomo el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana blanca y lo depositó en una tumba nueva, que se había hecho excavar para sí en una roca; corrió la rueda que cerraba el sepulcro y marchó. (Mt 27, 67-60)

Pensamiento: En la cruz viví y en la cruz deseo morir; espero poder bajar de la cruz no por mis propias manos, sino por las manos de otros, una vez que haya acabado mi sacrificio. (Aut. 658).

“¡Oh Madre mía María! ¡Madre del divino Amor, no puedo pedir cosa que os sea más grata ni más fácil de conceder que el divino amor, concédemelo, Madre mía! ¡Madre mía, amor! ¡Madre mía, tengo hambre y sed de amor, socorredme, saciadme! ¡Oh corazón de María, fragua e instrumento del amor, enciéndeme en el amor de Dios y del prójimo!”.

 

 

XIV. ESTACIÓN: Jesús sepultado

“Al día siguiente de la Parasceve (preparación para la Pascua) se reunieron los sumos sacerdotes y los fariseos con Pilato, y le dijeron: Señor, nos hemos acordado que ese impostor cuando estaba en vida dijo: “Resucitaré al tercer día”. Manda, pues, que el sepulcro esté vigilado hasta el tercer día...Pilato les dijo: Ustedes disponen de guardia propia; vayan y vigilen como lo crean mejor. Y ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellaron la piedra y pusieron vigilancia.” (Mt 27, 62-66)

Pensamiento: ¡Qué paciencia! ¡Qué mansedumbre! Sí, trabajando, sufriendo, callando y muriendo en la Cruz, nos redimió y enseñó cómo nosotros lo hemos de hacer para salvar las almas que él mismo nos ha encargado. (Aut. 374).

 

Para ganar la indulgencia concedida al rezo del Viacrucis, por las intenciones del Papa.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

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