jueves, 4 de marzo de 2021

SAN JOSÉ, PATRÓN DE LA JUVENTUD. ELECCIÓN DE ESTADO. (18) Preparando nuestra Consagración a San José con san Enrique de Ossó.

SAN JOSÉ, PATRÓN DE LA JUVENTUD. ELECCIÓN DE ESTADO. (18)

Preparando nuestra Consagración a San José con san Enrique de Ossó.

 

Poniéndonos en presencia de Dios, pidiendo el auxilio de la Virgen María y del Ángel Custodio, recita esta oración al Glorioso San José:

 

Oración a san José

Santísimo patriarca san José, padre adoptivo de Jesús, virginal esposo de María, patrón de la Iglesia universal, jefe de la Sagrada Familia, provisor de la gran familia cristiana, tesorero y dispensador de las gracias del Rey de la gloria, el más amado y amante de Dios y de los hombres; a vos elijo desde hoy por mi verdadero padre y señor, en todo peligro y necesidad, a imitación de vuestra querida hija y apasionada devota santa Teresa de Jesús. Descubrid a mi alma todos los encantos y perfecciones de vuestro paternal corazón: mostradme todas sus amarguras para compadeceros, su santidad para imitaros, su amor para corresponderos agradecido. Enseñadme oración, vos que sois maestro de tan soberana virtud, y alcanzadme de Jesús y María, que no saben negaros cosa alguna, la gracia de vivir y morir santamente como vos, y la que os pido en este mes, a mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

 

MEDITACIÓN

San Enrique de Ossó

SAN JOSÉ, PATRÓN DE LA JUVENTUD. ELECCIÓN DE ESTADO.

 

Composición de lugar. Contempla a san José, joven gallardo, casto, puro, santo, trabajando y ganándose el pan honradamente con el sudor de su rostro.

 

Petición. Joven san José, haced que os imite en vuestra santa juventud.

 

Punto primero. Juventud de san José. –Deslizábanse tranquilos los días del joven José, ocupado en las faenas de modesto carpintero. Aunque descendiente de David y con derecho a ocupar su trono, que un usurpador poseía, no se valió de la intriga ni de ninguna mala arma para recuperarlo. Adorando la bondad y providencia de Dios, cuya mano paternal descubría en todos los sucesos de la vida, vivía tranquilo en su humilde posición ganando el pan con el sudor de su rostro. Su tiempo lo compartía entre la oración y el trabajo y las obras de caridad con el prójimo. Sin dejarse arrebatar jamás del fuego de desordenadas y criminales pasiones, sujetó su cuerpo y su carne al espíritu para ser modelo de todos los estados y de todas las edades.

 

Obedecía a sus mayores, honraba a los ancianos, socorría a los menesterosos y guardaba el lirio inmaculado de la pureza y de la virginidad con su vigilancia, oración y mortificación. Nunca se le vio ocioso, jamás se asoció con malos compañeros, vivió siempre en el santo temor y amor de Dios. ¿Lo haces así tú, devoto josefino? Tu juventud, tu vida ¿es semejante a la de san José? Humíllate y propón la enmienda.

 

Punto segundo. Juventud de Jesús, bajo la tutela de san José.  El Hijo de Dios, que vino al mundo para ser modelo de todos los estados de la vida, pero más especialmente de la juventud, debía darnos ejemplos eficaces en esta edad la más peligrosa de la vida. Esto hizo estando sujeto por espacio de treinta años a María y a san José. El amor y deseo de independencia pierden a la incauta juventud, y Jesús estando obediente toda su juventud nos enseña a cobijarnos bajo su patrocinio si no queremos perecer. San José, que guardó la juventud de Cristo teniéndole obediente en su compañía y en su taller, guardará la de todos los jóvenes si al Santo bendito se encomiendan y quieren seguir sus avisos, sus enseñanzas y su ejemplo. Tengo para mí que la causa principal de perderse la inmensa mayoría de la juventud, es por no cobijarse bajo el manto protector de san José. No hay otro Santo que tenga gracia igual que él para preservar a la juventud de un naufragio cierto en su inocencia. ¿Por qué pues, no la beneficiamos? Búsquense enhorabuena a otros santos por patronos y protectores de la juventud, pero no se olvide de poner al frente a san José, pues aparte de que el Santo bendito tiene gracia especial para socorrer en toda necesidad, la tiene especialísima para proteger, guardar y guiar a la juventud, porque fue el guía, custodio y tutelar de la juventud del Hijo de Dios. No se olvide esto al fundar congregaciones para la juventud: la causa porque no prosperan todo lo que deberían es por no estar bajo el patrocinio especial de san José. Enmendémonos y beneficiemos este tesoro celestial. –Además  joven cristiano, en la protección del Santo hallarás consejo y acierto feliz en tu elección de estado. Invoca a san José, ora y toma consejo de personas temerosas de Dios, y no errarás en un asunto tan importante, pues de su acierto depende principalmente tu paz y felicidad temporal y eterna.

 

Punto tercero. Nuestra juventud. –¿Cuál ha sido nuestra juventud? ¡Ay!, olvidados de acudir a la protección del Santo, fácil será que no solo haya sido borrascosa, sino desastrosa. Tal vez no hemos dejado prado sin que esté manchado con nuestras disoluciones. Tal vez hemos sido piedras de escándalo de la juventud, agentes los más activos de Satanás, y hemos robado la gracia de Cristo a innumerables almas, las hemos hecho esclavas del vicio y del demonio, y las hemos arrojado a la perdición eterna.

 

¡Perdón, Dios mío! Haced que con nuestros buenos consejos, oraciones y ejemplos os salvemos muchas más almas de las que os hemos perdido. Haced, Dios mío, que predicando y propagando entre los jóvenes la devoción al santo patriarca, bajo cuya obediencia pasasteis vuestra juventud, los preserve de caer en el precipicio del error y del pecado, hacia el cual corre desalada la inexperta juventud.

 

¡Oh glorioso Santo mío, santo de nuestro corazón, glorioso san José! Alcanzadnos a lo menos acabar los años de nuestra vida bajo vuestra protección, y propagando con sin igual ardor vuestra devoción, ya por desagraviaros a vos y a mi Dios, ya para salvar innumerables almas, que sin vuestra protección paternal y poderosa se perderán irremisiblemente. ¡Oh san José, protector de la juventud, salvadla por Jesús y con Jesús!

 

Obsequio. Procurar que todos los jóvenes se pongan bajo la protección de san José. Fundar o propagar Congregaciones en su nombre.

 

Jaculatoria. Poderoso san José, haced que toda la juventud cristiana crezca como vuestro Niño Jesús en sabiduría, edad y gracia.

 

Oración final para todos los días

Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María, dulce protector mío san José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio, haya quedado sin consuelo. Animado con esta confianza, vengo a vuestra presencia y me recomiendo fervorosamente a vuestra bondad. ¡Ah!, no desatendáis mis súplicas, oh padre adoptivo del Redentor, antes bien acogedlas propicio y dignaos socorrerme con piedad.