___AVISOS DEL CULTO___

HORARIO DE CULTO HABITUAL (pinche aquí)

Jueves, 22 de febrero. No habrá Hora Santa.

VIERNES, 23 DE FEBRERO. CONMEMORACIÓN DEL PADRE PÍO. 17:45 Rosario y 18:00 Santa Misa. *** No habrá misa por la mañana.

Sábado 24 de febrero. No habrá culto por la tarde. Solo la santa misa a las 8:15

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 4 de marzo. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 10 de marzo. CAMBIO DE HORARIO- Santa misa a las 17:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com

sábado, 12 de marzo de 2016

EVANGELIO DE HOY: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue, no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida.


SÁBADO DE LA IV SEMANA DE CUARESMA
Forma Extraordinaria del Rito Romano

Evangelio según San Juan 8,12-20.
Jesús les habló de nuevo diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».  Le dijeron los fariseos: «Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero».  Jesús les contestó: «Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy.  Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie;  y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado, el Padre;  y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.  Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me ha enviado, el Padre».  Ellos le preguntaban: «¿Dónde está tu Padre?». Jesús contestó: «Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre». Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.