jueves, 2 de abril de 2026

De lo que Cristo padeció en la cruz

 


Viernes Santo.

De lo que Cristo padeció en la cruz

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Viernes Santo.

De lo que Cristo padeció en la cruz

Mt 27 y Lc 23

PUNTO PRIMERO. Este día es dedicado todo a la estación del Calvario, del cual conviene que no te apartes un punto; asiste a la sombra del árbol de la cruz, redención de la pérdida del árbol del Paraíso; de quien dijo a la Esposa santa: Debajo del árbol que deseé hallé descanso. Levanta los ojos a lo alto de la copa y verás aquel racimo de la viña de Engadi, pendiente de sus ramas, ya tu dulce esposo entre dos ladrones, reputado por uno de ellos; recorre la memoria a lo pasado y hallarás que nació entre dos animales en el campo, en una choza de pobres, que vivió en mendiguez con los humildes, que se acompañó con los hombres ordinarios, y que ahora muere entre dos ladrones, condenando nuestra soberbia, que siempre afecta la compañía de los nobles y procura el nombre honorífico en la tierra: aprende la lección que te lee desde aquella cátedra, y pídele su gracia para cumplir lo que te enseña.

PUNTO II. Levanta los ojos y lee el título que tiene Cristo en la cruz: Jesús Nazareno, Rey de los judíos. Esta es la causa de su muerte, y por esto le condenan. Medita cada palabra de por sí; Jesús, que significa Salvador, y porque lo fue del mundo y tuyo, es condenado a tan acerba y afrentosa muerte ¡Oh dulcísimo bien mío! y ¡cuánto os costó mi salvación, cuánto hicisteis por mí y cuán poco hago yo por vos! Nazareno, que quiere decir florido, la flor del cielo y de la tierra está entre las espinas y porque florecisteis en tantas virtudes y maravillas sois coronado con ellas y condenado a tantos tormentos. Aprende a tener paciencia, si te hallares perseguido por hacer bien en el mundo, y servir a Dios con virtud; Rey, por ser rey de cielos y tierra, es condenado de los suyos: considérale coronado en el cielo con diadema de inmortalidad y obedecido de todas las criaturas y adorado de todos sus cortesanos y luego baja los ojos a mirarle en la cruz: coteja el un trono con el otro, y la una corona con la otra, y el un cetro con el otro, y la obediencia de aquellos vasallos con la alevosía de estos, y la gloria que allí goza con las penas que aquí padece; y duélete de verle tan humillado y despreciado por tus pecados.

PUNTO III. Oye las blasfemias y baldones que le dicen los sacerdotes y la gente del pueblo, que mofaba y escarnecía llamándole falso profeta, engañador y mentiroso; y diciéndole que se bajase de la cruz, si era hijo de Dios, y maldiciéndole como a condenado; nosotros mereciéramos ser malditos por nuestros pecados, y él quiso tomar sobre sí nuestra maldición y darnos la bendición de su padre, y con ella la eterna herencia de Dios; agradécele tan crecida merced y no ceses de alabarle y bendecirle desagraviando su honra, y recompensando de tu parte su honor bendiciéndole al paso que le maldicen y ofenden los pecadores,

PUNTO IV. Mira a los verdugos que le crucificaron sentados al pie de la cruz dividiendo sus vestiduras y echando suertes sobre la inconsútil, labrada por mano de la reina de los ángeles. Contempla lo que sentiría cuando viese que la llevaba un verdugo y homicida a vestírsela y traerla públicamente, pareciendo un Cristo en lo exterior y siendo en lo interior un ladrón lleno de infinitas maldades: este sentimiento tiene, este tormento le da los que con hipocresía fingen virtud en lo exterior y en lo interior, son malos y pecadores ofendiéndole a cada paso. Llega y rescata los vestidos del Salvador, cómpraselos a los verdugos, aunque sea necesario venderte para pagarlos y retraerlos a la Beatísima Virgen que los recibirá y estimará como reliquias preciosísimas de su Santísimo Hijo, y darás algún alivio a sus dolores ¡Oh reina del cielo! Y quién pudiera venderse para comprar estos vestidos y traerlos a vuestras manos y consolaros, serviros y ser alguna parte para mitigar las penas de vuestro Santísimo Hijo y vuestras: alabada seáis, que tanto padecisteis por nuestro bien.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.