viernes, 3 de abril de 2026

De cómo Cristo fue bajado de la cruz

 


Sábado Santo

De cómo Cristo fue bajado de la cruz

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado Santo

De cómo Cristo fue bajado de la cruz

Mt 27 y Jn 19

PUNTO PRIMERO. Considera cómo no se acabó con la muerte del Salvador la pasión y dolores de su Santísima Madre, porque estando ella al pie de la cruz, un soldado enderezó una lanza al cuerpo santísimo de Cristo y le abrió de golpe su costado, del cual salió sangre y agua, que cayó sobre la cabeza de su Piadosísima Madre; aquí fue a donde dice san Bernardo que se cumplió la profecía del santo Simeón, cuando le dijo que había de traspasar su alma con cuchillo de dolor, cuanto aquella lanza no traspasó la de Cristo con sentimiento, la cual no estaba entonces en su cuerpo, sino la de la Beatísima Virgen María, que fue atravesada y herida con aquel duro golpe ¡Oh qué lamentación la suya y qué gemidos los de aquella castísima paloma, viendo que ni aun después de muerto perdonaba el furor de sus enemigos a su Benditísimo Hijo, clamaría al cielo y ofreceríale de nuevo en sacrificio; llega tú con devoción a acompañar su llanto y a mostrar tu compasión en sus dolores, que es el mayor alivio que puedes darle en ese trance.

PUNTO II. No pases de corrida por este suceso, sino atiende con san Agustín, que no dice el Evangelista que el soldado hirió el cuerpo de Cristo con la lanza, sino que le abrió el costado, porque abrió la puerta del paraíso hasta entonces cerrada, para que entrásemos por ella; abrió camino para la vida eterna, ý guarida segura en que las palomas castas aniden en el agujero de la piedra. Cristo abrió la fuente de aguas vivas de donde manaron corrientes de leche y miel de dulcísima devoción, y de sangre y agua para purificar el mundo de las manchas de los pecados; no pierdas la ocasión, sino llega con humildad y devoción a purificarte de los tuyos: éntrate en aquella guarida, haz allí tu morada y hallarás seguridad, consuelo, devoción, fortaleza y alegría en todos tus trabajos, y una firmísima esperanza de alcanzar por ellos la vida eterna.

PUNTO III. Considera a la Reina del cielo al pie de la cruz con su santa compañía, hechos guardas del cuerpo de su Hijo, sin poderle bajar, ni tener a donde sepultarle; clamaría al Eterno Padre su dolorido corazón, suplicándole se apiadase de ella en aquella necesidad; y luego oyó su oración, y movió el corazón de José de Arimathia, noble decurión y discípulo oculto del Salvador, el cual pidió con valor y sin acobardarse por el miedo de los judíos, el cuerpo del Salvador a Pilatos, y alcanzada licencia vino con todo lo necesario a quitarle de la cruz y a enterrarle: considera cómo Dios socorre a los suyos en las mayores necesidades, y cobra confianza de hallarle propicio en las tuyas: aprende otro sí de este santo centurión a despreciar todos los respetos humanos por servir al Señor medita con atención el agradecimiento con que le recibiría la Beatísima Virgen, las gracias que le darían todos los que la acompañaban, la cortesía y gracia con que llegaría este santo a la Virgen, dándole el pésame de la muerte de su Hijo y ofreciéndose a su servicio, y pidiéndole juntamente licencia para bajarle de la cruz y enterrarle: está atento a todo lo que pasa, sacando devoción y santos documentos para tu alma.

PUNTO IV. Mira luego y contempla cómo aquellos nobles y devotos caballeros José y Nicodemus por sus propias personas, sin fiar este ministerio de criados ni amigos, arrimaron las escalas a la cruz, y con los martillos y tenazas desenclavaron el Cuerpo Santísimo del Salvador, y valiéndose de los lienzos que llevaban para este efecto, le bajaron con suma devoción y reverencia, y le entregaron a su dolorida y afligida Madre, la cual se abrazaría con él con entrañable amor, cosiendo boca con boca, ojos con ojos y cabeza con cabeza, en clavándose las espinas de la corona por su cabeza y dando gemidos como leona sobre su hijo muerto, con ansias de volverle a la vida ¡Oh Virgen Santísima! mayor es que el mar vuestra amargura; no se acabaron vuestros dolores con los suyos, pues empiezan ahora con la misma fuerza que al principio, toda aquella santa compañía la acompañaría en su llanto. Santa María Magdalena, dice san Buenaventura, que se abrazó con los pies, a donde halló su remedio, y los volvió a lavar con lágrimas y a limpiar con sus cabellos; san Juan se abrazó con su pecho, a donde poco antes se recostó, y halló tesoros del cielo; llega tú también, alma mía, goza de la ocasión y abrázate con el Señor, y llora el estrago que hicieron en su persona tus pecados.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.