___AVISOS DEL CULTO___

Lunes 23 de octubre. Conmemoración del Padre Pío. Rosario, misa y veneración de la reliquia a las 17:45. No habrá misa de 8:15

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 5 de noviembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 11 de noviembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com

martes, 10 de mayo de 2016

EL ROSARIO DE HOY CON SAN JUAN DE ÁVILA


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Se hace hoy memoria de san Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia, que nacido en Almodovar del Campo recorrió toda la región de la Bética predicando a Cristo, y después, habiendo sido acusado injustamente de herejía, fue recluido en la cárcel, donde escribió la parte más importante de su doctrina espiritual. Entregó su alma a Dios en Montilla, lugar de Andalucía, en España en el año 1569.
¿Y qué haremos si a ella –a la Virgen María- no tenemos contenta y servida? – Con sus enseñanzas meditamos el rosario de hoy ofreciéndolo como servicio y ofrenda a Nuestra Señora. Pidamos también por los sacerdotes para que sean santos e irradien santidad.
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS DOLOROSOS
1. La Oración de Jesús en el Huerto
“Grande honra es estar firme en lo que mucho nos amarga; y otro igual placer no damos a Dios que cuando muy de corazón somos angustiados por Él y bebemos aquel cáliz en compañía del que Él por nosotros bebió. Pon en esto tus ojos. No te acobardes de pelear las peleas del noble amor del Rey celestial; no tengas por tiempo bien empleado sino el que por tu Amado padeces; que este solo tiempo te puede dar alivio y conjetura que ama al Señor. Cristo murió en la pelea de este amor, convidando a cuantos le aman a padecer de lo que Él padeció y a responder amor a su amor.”
2. La flagelación de Jesús atado a la columna.
“Pregúntale, cuando lo veas dejarse atar las manos y el cuello, cuando lo veas padecer las bofetadas, las espinas y los clavos y la muerte, que te conceda el don de decirte por qué, siendo tan fuerte y tan poderoso, se deja tratar como débil, sin ninguna resistencia. Y te responderá San Juan en su nombre: Nos amó y nos lavó de nuestros pecados por su sangre (Ap 1,5). Rumia estas palabras, asiéntalas en tu corazón, y párate a pensar cuán excesivo y admirable amor es aquel que arde en el corazón que hace pasar tales cosas por fuera.”
3. La coronación de espinas
“Mírate en el espejo, y si ves que no te pareces a Cristo, lava tus manchas con lágrimas, pensando mucho por qué siendo tan hormiguilla, no te abajas, pues Dios se ha abajado por tu amor. Y atrévete a seguir la obediencia y humildad, caridad y paciencia de este Señor; que siendo compañero en el padecer, lo serás también en el gozar; y llevando parte de la cruz, llevarás parte del Reino, que te dará Jesucristo.”
4. Nuestro Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario
“Cobremos ánimo para seguir a tal Capitán, pues que Él va delante de nosotros en el hacer y en el padecer. Crucifiquemos nuestra carne con Él, porque no vivamos según los deseos de ella, sino según su espíritu. Si el mundo nos persiguiere, escondámonos en sus santas llagas, y sentiremos las injurias por tan suaves como una música acordada y las piedras nos parecerán piedras preciosas, y las cárceles palacio, y la muerte se nos tornará vida. ¡Oh Jesucristo, cuán fuerte es tu amor! Cierto, quien de su amor se mantiene no morirá de hambre, no sentirá desnudez, no echará de menos todo cuanto en el mundo hay, porque poseyendo a Dios por el amor, no le falta cosa que buena sea. Tomemos, pues, muy amados hermanos, deseo de ir a ver esta visión.”
5. La crucifixión y muerte del Señor

“Miremos a Cristo puesto en la cruz, y hemos de verle atormentada su carne, y deshonrado del mundo, y vencedor del demonio. ¿Quién miró a Cristo que fuese engañado? Ninguno, por cierto. Pues no apartemos nuestros ojos de Él si no queremos volvernos ciegos. No le parezca que le tenemos en tan poco, que aun muriendo por nosotros, no le queremos mirar. Por eso murió, porque nosotros nos esforzásemos mirándolo a Él, para morir a nuestros pecados. Muera, pues, ya en nosotros nuestro viejo hombre, pues murió por nosotros en cruz nuestro nuevo Hombre, que es Cristo. Lleguemos a Él nuestras llagas, que con las suyas quedarán sanas. Y si el apartarnos de nuestros pecados nos parece penoso, muy más lo fue a Él apartársele su alma de su cuerpo cuando murió para que nosotros vivamos para siempre.”