domingo, 7 de diciembre de 2014

EL ROSARIO DE HOY CON SAN AMBROSIO


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: Se hace hoy memoria de san Ambrosio, obispo de Milán y doctor de la Iglesia, que descansó en el Señor el día cuatro de abril, que en aquel año coincidía con la vigilia pascual, pero al que se venera en la fecha de hoy, en la que siendo aún catecúmeno fue escogido para gobernar aquella célebre sede, mientras ejercía el oficio de Prefecto de la ciudad. Verdadero pastor y doctor de los fieles, ejerció preferentemente la caridad para con todos, defendió valerosamente la libertad de la Iglesia y la recta doctrina de la fe en contra de los arrianos, y catequizó el pueblo con los comentarios y la composición de himnos. Con alguna de sus enseñanzas meditamos el rosario de hoy.
Señor mío Jesucristo…
MISTERIOS GLORIOSOS
1.-La Resurrección del Señor.
“Si hoy Cristo está en ti, Él resucita para ti cada día.”
2.- La Ascensión del Señor
“Enseña al médico tu herida de manera que puedas ser curado. Aunque tú no se la enseñes, Él la conoce, pero exige de ti que le hagas oír tu voz. Limpia tus llagas con tus lágrimas.”
3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María
“Señor, toma este corazón de piedra, y dame un corazón de hombre: un corazón
que te ame, un corazón que se alegre en ti, que te imite y que te complazca..”
4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos
“Que en todos resida el alma de María para glorificar al Señor; que en todos esté el espíritu de María para alegrarse en Dios..”
5.- La Coronación De La Virgen Como Reina Y Señora De Todo Lo Creado.
“Hay que estar en vela, no sea que cuando venga el Esposo se vea obligado a retirarse. Porque, si estás dormido y tu corazón no está en vela, se marcha sin haber llamado; pero, si tu corazón está en vela, llama y pide que se le abra la puerta.”
Después de la letanías, se puede decir esta oración de Adviento:
Dios todopoderoso y rico en misericordia,
que nuestras ocupaciones cotidianas
no nos impidan acudir presurosos al encuentro de tu Hijo,
para que, guiados por tu sabiduría divina,
y ayudados de la intercesión de la Virgen María,
podamos gozar siempre de su compañía.

El que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.