lunes, 8 de diciembre de 2014

EL ROSARIO EN LA SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN


MONICIÓN INICIAL: Jesús es el “Hijo del hombre” anunciado en el Antiguo Testamento. Él es hombre  verdadero, nacido de una mujer, la Virgen María, la Inmaculada, la Sin pecado, la Toda Santa. Al contemplar los misterios gozosos en esta solemnidad de la Inmaculada Concepción de María contemplamos como el Dios eterno se hace hombre y aparece en el mundo en la humildad de nuestra condición para librarnos del poder del pecado. La Virgen María, en su Inmaculada Concepción,  es la primera beneficiada de su victoria en virtud de que iba a ser su Madre.
Pidamos especialmente por España, que se goza de tener por patrona a la Inmaculada, para que todo los ámbitos de la sociedad se busque la gloria de Dios.

1 Misterio – La Anunciación
La Virgen Inmaculada aguarda con fe viva y esperanza ardiente al Salvador. No tiene apego alguno al pecado, ni tampoco a nada de lo terreno. Ella es la pobre por excelencia que todo lo espera de su Dios. ¿En quién esperas tú?
2 Misterio – La Visitación
La Virgen Inmaculada, la más humilde y hermosa de las criaturas, la bendita entre las mujeres entona su cántico al Señor: Proclama mi alma la grandeza del Señor. Todo, todo es obra de Dios.
3 Misterio – El Nacimiento de Jesús
Era necesario que la Virgen María fuese inmaculada para dar a luz a Aquel que sería semejante a nosotros en todo, menos en el pecado. Ella es la nueva Eva, Madre de la nueva humanidad. Si queremos que Jesús nazca en nosotros, hemos de desapegarnos de todo afecto al pecado. 
4 Misterio – La Presentación y Purificación
La Virgen Inmaculada va al templo a cumplir con la ley de Moisés. Ella es toda de Dios y se entrega totalmente a él, siempre, en todo momento y circunstancia, sin medida.    
5 Misterio – El Niño Jesús perdido y hallado en el templo
La Virgen Inmaculada conserva todas las cosas y las medita en su corazón. Es bienaventurada porque ha llevado en su seno y ha alimentado al Hijo de Dios, al Creador del mundo, y es bienaventurada porque ha escuchado su Palabra y la ha puesto en práctica.  

Después de las letanías, puede decirse la oración de esta fiesta:

Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado, concédenos por su intercesión llegar a Él limpios de todas nuestras culpas. Lo pedimos, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.