miércoles, 4 de febrero de 2015

SAN ILDEFONSO, AMANTE DE LA VERDAD. Homilía en la solemnidad de san Ildefonso


“Dios, luz verdadera
que iluminas a todo hombre que a este mundo viene;
Dios, que concedes sabiduría a los pequeñuelos 
y llamas a los insensatos
para que caminen por la senda de la prudencia,
Dios que limpias lo inmundo,
y al borrar los pecados,
justificas, sin su propio merecimiento, al pecador;
concédeme luz para verte,
sabiduría para comprenderte
y haz que pueda conseguir el perdón  para mis iniquidades.”

Con esta plegaria da comienzo san Ildefonso de Toledo al escrito en defensa de la Virginidad de María que le hado fama en todo el orbe católico. San Ildefonso  nació en Toledo –en la misma ciudad donde nosotros tenemos la dicha de vivir-, aquí desarrolló su vocación monástica y, finalmente, aquí fue elegido Obispo.  Los santos con su vida manifiestan la gloria y santidad de Dios, son el orgullo y los hijos predilectos de la Madre Iglesia; y para cada pueblo donde vivieron y desarrollaron su vida son su honor y su corona.
“Los pueblos cantan la gloria de los santos, y toda la Iglesia celebrará su alabanza.” Hoy, la Iglesia de Toledo, canta gozosa a su Santo Patrono y acude a la poderosa intercesión de aquel que por defender la Virginidad de nuestra Señora, la Virgen María, fue agraciado por su gloriosa aparición  en la noche del 18 de diciembre del año 665. San Ildefonso, junto con otros clérigos se dirigían a la Iglesia Catedral para cantar los oficios nocturnos en honor a la Madre de Dios. Allí vieron una luz deslumbrante. Se acercaron al altar y ante ellos se encontraba la Virgen María, sentada en la sede del obispo, rodeada por una compañía de ángeles entonando cantos celestiales. La Virgen María hizo una seña con la cabeza a San Ildefonso para que se acercara. Habiendo obedecido, fijó sus ojos sobre él y dijo: “Tú eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla, la cual mi Hijo te envía de su tesorería.”
La Madre de Dios viene a agradecer a su fiel notario la defensa del dogma de su virginidad. San Ildefonso como cristiano y, además como obispo, sabía cuál era su misión: custodiar, defender y propagar la verdad de la fe católica. Aplicó para sí aquello que el Apóstol Pablo pide a Timoteo: Guarda el depósito de la fe”, “cuida la Verdad que te ha sido entregada.” 1Tim 6,20
Esta es su intención al escribir su libro, esta fue la constante en su vida como Maestro del pueblo de Dios, pues la verdadera caridad y el verdadero amor al prójimo va unido al amor a Dios, que es la misma verdad”,  por eso el pedía al Señor que le concediese “poner en práctica lo que le sea provechoso para que instruya a mi prójimo en su salvación y ceda en alabanza y gloria de tu nombre.”
San Ildefonso fue un fiel amante de la verdad porque como él mismo dice: “Dios es la misma verdad y lo que es de Dios es verdadero, y lo que de Dios procede, por su sola verdad subsiste.”

San Ildefonso como todo hombre sabía que sólo en la Verdad puede encontrar sentido su vida, sólo en la Verdad es donde se puede encontrar la felicidad, la realización plena. Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio dice de sí mismo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.” Une tres realidades que han de siempre juntas. Si deseamos llegar  a la vida –y aquí hemos de entender no la vida actual que tenemos sino la vida eterna después de la muerte donde “ya no habrá llanto, ni muerte, ni dolor”,- hemos de vivir ahora en la verdad y para vivir en la verdad hemos de caminar por el único camino que nos ha sido dado: Jesucristo Nuestro Señor. “¡No nos ha sido dado otro nombre por el cual podamos salvarnos!
Pero no hemos de olvidar que la senda que conduce a la vida es estrecha y angosta, pero no podemos por ello desanimarnos o rechazar seguirla. Exclama nuestro Santo: “No es tan ardua que llegue a espantar. Es grata a la vez que estrecha; grata: por los deseos del premio; estrecha, por la prohibición de los pecados. Todo el que ama lo eterno, corre con avidez hacia él. Allí aprecia la certidumbre de la salvación en medio de las adversidades.”  

Queridos hermanos: vivimos en un mundo sediento de verdad, ansioso por encontrar la vida, afanado en buscar caminos que le conduzcan a la salvación… pero un mundo que se encuentra oscurecido por el pecado y el error, y a pesar de que busca –pues el hombre no puede quedarse inmóvil ante la sed interior-  no se acierta en encontrar a Aquel que ha venido y ha salido a nuestro encuentro para mostrarnos ese camino que en la verdad nos conduce a la vida.  También nosotros muchas veces nos equivocamos, buscamos donde no es, perdemos la orientación… y hemos de estar  siempre atentos, vigilantes, para no perder la vida.

Jesucristo Nuestro Señor -tomando las imágenes del Evangelio de hoy- es la luz y la sal; sin las que la vida perdería su color y su sabor. Cuando estamos en la oscuridad y salimos a la luz, somos deslumbrados… pero tras un breve padecer, vemos con claridad. Así también nos puede pasar con la verdad: podemos ser en un primer momento deslumbrados, puede crearnos cierta confusión, pero finalmente acabaremos viendo claro y luminoso.

Jesucristo es la sal que aplicada en una herida –la herida de nuestros pecados- produce escozor pero en breve la herida se desinfecta y cicatriza. Confesarnos pecadores, reconocer nuestra maldad, luchar contra nuestras malas pasiones y sentimientos, ¡cuesta! ¡a veces se hace difícil! pero con la ayuda de la gracia la maldad de nuestro corazón puede ser curada. 

San Ildefonso dejó iluminarse por Jesús, dejó ser curado por la sal de la gracia, y el mismo se convirtió en luz y sal del mundo en el momento histórico que le toco vivir, iluminando y curando con su ejemplo, con su palabra, con su sabiduría, con su vida…

En su camino de amor a la verdad, San Ildefonso se confió a la mejor Maestra: la Virgen María. A ella le pedía que por aquel mismo espíritu que ella tuvo al recibirlo y engendrarlo en sus entrañas,  le fuese posible conocer a Jesús, por quien le fue posible a Ella conocerle, concebirle y darlo a luz. San Ildefonso comprendió que la devoción a María es el camino más rápido, corto y fácil para llegar a la Verdad que es Jesús mismo.

Por su amor a la Verdad, San Ildefonso fue premiado, ya no solo con el ornamento sagrado traído por la Madre de Dios, sino también con la Vida Eterna. Así nosotros también hemos de vivir, buscando la Verdad que es Jesucristo, amándola sobre todas las cosas, cumpliéndola; así seremos también regalados con el cielo: la Madre de Dios nos introducirá en la Casa de Dios y habitaremos allí felices con los santos para siempre.
Al conmemorar hoy al Padre Pio –como todos los 23 de cada mes- escuchamos su consejo que nos dice: No te detengas en la búsqueda de la verdad y en la conquista del sumo Bien. Sé dócil a los impulsos de la gracia, secundando sus inspiraciones y sus llamadas. No te avergüences de Cristo y de su doctrina.”

¡Que así sea!
P. Jose Manuel

EL ROSARIO DE HOY CON SANTA TERESA DE JESÚS


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
En el V centenario conmemorativo del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús vamos a meditar el rosario con alguno de sus pensamientos.
Señor mío Jesucristo… 
MISTERIOS GLORIOSOS

Primer misterio: La Resurrección del Señor
¡Oh hermosura que excedéis a todas las hermosuras! Sin herir, dolor hacéis, y sin dolor, deshacéis el amor de las criaturas (Poesías, 3)
Segundo misterio: La ascensión del Señor
Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada humanidad, y traerle siempre consigo y hablar con él, pedirle para sus necesidades y quejársele de sus trabajos, alegrarse con él en sus contentos y no olvidarle por ellos, sin procurar oraciones compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad. (Vida 12,2).
Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo
¡Oh ánima mía! Considera el gran deleite y gran amor que tiene el Padre en conocer a su Hijo, y el Hijo en conocer a su Padre, y la inflamación con que el Espíritu Santo se junta con ellos, y como ninguna se puede apartar de este amor y conocimiento porque son una misma cosa(Exclamaciones, 7)
Cuarto misterio: La asunción de María a los cielos
Un día de la Asunción de la Reina de los Ángeles y Señora nuestra, me quiso el Señor hacer esta merced, que en un arrobamiento se me representó su subida al cielo, y la alegría y solemnidad con que fue recibida y el lugar adonde está. Decir como fue esto, yo no sabría. Fue grandísima la gloria que mi espíritu tuvo de ver tanta gloria. Quedé con grandes efectos, y aprovechóme para desear más pasar grandes trabajo.(Vida, 39,6)
Quinto misterio: La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado
Era grandísima la hermosura que ví en nuestra Señora, aunque por figuras no determiné ninguna particular, sino toda junta la hechura del rostro, vestida de blanco con grandísimo resplandor, no que deslumbra, sino suave. (Libro de la Vida, 33,14) Válgame la misericordia de Dios, en quien yo he confiado siempre por su Hijo Sacratísimo, y la Virgen nuestra Señora, cuyo hábito por la bondad del Señor traigo. (Fundaciones 28,35)

PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: LAS IMÁGENES DEL SEÑOR AYUDAN EN NUESTRO TRATO CON ÉL


LAS IMÁGENES DEL SEÑOR AYUDAN EN NUESTRO TRATO CON ÉL

Tenía tan poca habilidad para con el entendimiento representar cosas, que si no era lo que veía, no me aprovechaba nada de mi imaginación, como hacen otras personas que pueden hacer representaciones adonde se recogen. Yo sólo podía pensar en Cristo como hombre. Mas es así que jamás le pude representar en mí, por más que leía su hermosura y veía imágenes, sino como quien está ciego o a oscuras, que aunque habla con una persona y ve que está con ella porque sabe cierto que está allí (digo que entiende y cree que está allí, mas no la ve), de esta manera me acaecía a mí cuando pensaba en nuestro Señor. A esta causa era tan amiga de imágenes. ¡Desventurados de los que por su culpa pierden este bien! Bien parece que no aman al Señor, porque si le amaran, holgáranse de ver su retrato, como acá aun da contento ver el de quien se quiere bien. (V 9,6)

martes, 3 de febrero de 2015

ERRATAS CALENDARIO LITURGICO: 3 de febrero

MARTES 3. Feria
                       Conmemoración de San Blas, obispo y mártir
IV clase, morado
§  Misa del domingo de Septuagésima, sin Tracto ni Credo. Prefacio común. Conmemoración de San Blas, obispo y mártir.
Rm 13, 8-10.- El que ama al prójimo tiene cumplida la ley.
Mt 8, 23-27.- La tempestad calmada. Señor, sálvanos que perecemos.
1 Cor 9, 24-27. 10, 1-5.- Corred de tal manera que consigáis el premio.
Mt 20, 1-6.- Parábola de los obreros de la viña. ¿Acaso no puedo hacer de lo mío lo que quiero?
§  Oficio ferial. Sin Te Deum. Laudes II y conmemoración de San Blas, obispo y mártir.  Ant. Magn. propia.
§  Se permite cualquier misa votiva o cotidiana de réquiem. Si se dice la misa de San Blas COMM. SACERDOTES DEI.
2 Cor 1, 3-7.- Dios nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

Mt 16, 24-27.- Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 

PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: EN LA ORACIÓN; ENTENDEMOS LO QUE ES AMAR

EN LA ORACIÓN; ENTENDEMOS LO QUE ES AMAR

Gran cosa fue haberme hecho el Señor la merced en la oración que me había hecho, que ésta me hacía entender lo que era amarle (V 6, 3).

EL ROSARIO DE HOY CON LA BEATA MARIA ELENA STOLLENWERK


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: El 3 de febrero de 1900 volaba al cielo la beata María Elena Stollenwerk, virgen, que colaboró con el beato Arnoldo Janssen en la fundación de la Congregación de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo y, habiendo abandonado la función de superiora, se entregó a la adoración. Con algunos de sus pensamientos meditamos el rosario de hoy.
Señor mío Jesucristo...  
MISTERIOS DOLOROSOS
1. La Oración de Jesús en el Huerto
“Tengamos confianza! El Espíritu Santo puede ayudarnos en todas las angustias y necesidades, aún las más extremas.”
2. La flagelación de Jesús atado a la columna.
“Tengamos ánimo y confianza en Dios. El completará lo que nos falta.”
3. La coronación de espinas
“Nos es dado colaborar en la redención de nuestros semejantes y agradar al Señor conduciendo hacia él a quienes no lo conocen o responden con indiferencia a su amor.”
4. Nuestro Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario
“Cuando nos amamos unos a otros, la oración es más fácil y los trabajos y penalidades se sobrellevan mucho mejor.”
5. La crucifixión y muerte del Señor

“Anhelo entregar toda mi vida y todo mi amor al servicio del Evangelio.”

lunes, 2 de febrero de 2015

VÍSPERAS DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR Y LA PURIFICACIÓN DE NUESTRA SEÑORA. EN DIRECTO A LAS 17:45

EL ROSARIO DE HOY CON SANTA JUANA DE LESTONNAC


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial:  El 2 de febrero de 1640 volaba al cielo santa Juana de Lestonnac, la cual, siendo niña, rechazó la invitación y los esfuerzos de su madre para apartarla de la Iglesia católica y, al quedar viuda y después de educar convenientemente a sus cinco hijos, fundó la Sociedad de las Hijas de Nuestra Señora, a imitación de la Compañía de Jesús, para la educación cristiana de las muchachas.
Tengamos hoy una intención especial en nuestra oración por todos los hombres y mujeres que de diferentes formas viven consagrados a Dios, para que sean fieles a su vocación y haya muchas y santas vocaciones a la vida consagrada.
Señor mío Jesucristo... 
MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
“A todo estoy dispuesta por salvar a los que se pierden y daría con gusto mi vida por la salvación de una sola persona.”
2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
“El mejor medio para atraer sobre sí las bendiciones celestiales es el ejercicio de la caridad con el prójimo.”
3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
“Acuérdense de que son hijos de la Santísima Virgen, parte de un Cuerpo que lleva su nombre, y háganse dignos de un título tan glorioso.”
4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
"Llenémonos de las luces  de la divina sabiduría, para enseñar a los otros las verdades de la fe y los medios de salvación, nunca se hace demasiado por Dios."
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo

“Busquen la unión para que puedan mejor y más eficazmente ocuparse en el servicio de Dios.”

PENSAMIENTO DIARIO DE SANTA TERESA DE JESÚS:EL SEÑOR SE MANIFIESTA DE MUCHOS MODOS

EL SEÑOR SE MANIFIESTA DE MUCHOS MODOS
A los que El ve que se han de aprovechar de su presencia El se les descubre; que aunque no lo vean con sus ojos corporales, tiene muchos modos de manifestarse al alma por grandes sentimientos interiores y por diferentes caminos. Permaneced con él de buena gana; no perdáis tan buen momento de negociar con El, como es el tiempo después de haber comulgado (C 34, 10).
Tampoco no veía el justo Simeón más del glorioso niños pobrecito; que en lo que llevaba envuelto y la poca gente de acompañamiento que iba en la procesión, más pudiera juzgarle por romerito, hijo de padres pobres, que por Hijo del Padre celestial, mas dióselo el mismo Niño a entender. (CE 53,2)

Esto me dijo el Señor: “No pienses , cuando veas a mi Madre que me tiene en sus brazo, que gozaba de aquellos contentos sin gran tormento. Desde que le dijo Simeón aquellas palabras, la dio mi Padre clara luz para que viese lo que ya había de padecer” (Cuentas de conciencia 26,1)

NECESIDAD DE LA ASCESIS. Homilía del Domingo de Septuagésima. P. Carlos


Queridos hermanos:
Damos comienzo con este domingo de “septuagésima” al ciclo litúrgico de Pascua. Es el inicio de un recorrido hacia la Pasión del Señor, su muerte y resurrección. La Iglesia nos propone por tanto un tiempo “fuerte” de conversión y penitencia que irá acentuándose progresivamente hasta la noche pascual. De este modo en estas tres semanas de septuagésima, sexagésima y quincuagésima se nos irá introduciendo suavemente en los rigores de las prácticas cuaresmales que empezaremos el miércoles de ceniza, por tanto, la liturgia nos ofrece una anticipación de la sobriedad y austeridad propias del tiempo cuaresmal.
La Santa Iglesia, como prolongación de la llamada a la conversión que Jesucristo nos hace en el Evangelio, realiza por medio de sus pastores una invitación continua a morir al pecado para vivir conforme a nuestra vocación de hijos de Dios. Y esto lo hace especialmente en la Sagrada Liturgia, que además de ser el acto supremo de culto que ofrecemos a Dios, es el manantial y fuente de donde se va nutriendo nuestra fe.
La vida del cristiano, nuestra vida, está llamada a ser en palabras del apóstol San Pablo, “logiké latreia” es decir, un culto racional, “un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”. Estamos llamados a hacer de nuestra propia vida una verdadera ofrenda, un acto de glorificación y adoración de Dios, con nuestros pensamientos y nuestras palabras, con nuestros actos y comportamientos. La acción de la gracia, que recibimos en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, verdadera comunión con Cristo, nos hace capaces de ser transformados por la acción del Espíritu Santo, dejando así que aparezca el “hombre nuevo” a imagen de Dios. De este modo el verdadero creyente debe vivir con intensidad cada celebración, cada acto de culto, como íntima expresión de fe, y al mismo tiempo ir “sacralizando” la vida, haciendo de su vivir cotidiano un culto, una oblación agradable a Dios.
Los textos de la Palabra de Dios que la liturgia nos ofrece en este domingo son una propuesta clara de conversión y esfuerzo en la vida cristiana. Es una invitación al ascetismo, a “ponernos en forma”. En el ámbito greco-romano la ascesis consistía en los ejercicios metódicos que servían para el entrenamiento físico de los atletas y los soldados, igualmente en el ámbito del pensamiento y la filosofía se refería a los desprendimientos y los esfuerzos necesarios para adquirir la virtud, para alcanzar la sabiduría.
El apóstol San Pablo en la Epístola a los Corintios recoge la idea de las competiciones de atletas en el estadio; la aplica a la vida cristiana y confiere a la ascesis un sentido religioso, que posteriormente desarrollarán los Santos Padres refiriéndolo especialmente al régimen de vida ordenado a la perfección evangélica, especialmente en el estado de continencia o en la profesión monástica.
Lo que pretende el apóstol es orientarnos en la búsqueda de la perfección mediante el esfuerzo personal y el uso de prácticas de penitencia para luchar contra los defectos y adquirir las virtudes. Y esto, queridos hermanos, es Evangelio puro, no una teoría rigorista preconciliar, porque Nuestro Señor Jesucristo no solamente predicó la ascesis, sino que Él mismo la realizó en su propio cuerpo, sometiéndose a un ayuno de cuarenta días en la soledad del desierto. De este modo inauguró su combate espiritual con el demonio.
De este modo, nosotros, al practicarla, realizamos un acto de comunión con los sufrimientos de Cristo, a través de pruebas de todo tipo aceptadas por el Evangelio, a fin de tener parte en la alegría de su Resurrección. Así, la búsqueda de la perfección es también un prolongado combate que le sugiere al Apóstol la comparación del cristiano con el atleta que participa en las carreras y pugilatos del estadio: «Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible».
Pero, la verdadera ascesis debe fundarse y producir la caridad. Durante algún tiempo, y también en nuestros días, se ha mirado con sospecha la ascética cristiana incluso llegando despreciarla, por ver en ella una corriente de rigorismo egocéntrico que produce soberbia y engreimiento sobre los demás. Pero estos, queridos hermanos, es una caricatura de la ascesis. Por el contrario, la ascesis cristiana es un camino hacia la libertad espiritual que pertenece al amor. Como tal, constituye una contestación radical respecto al mundo en que vivimos, en la medida en que está conducido por el deseo de poseer, de gozar y de dominar, por la atracción del dinero, del sexo y del poder, y se deja deslumbrar por la tentación de una libertad sin trabas ni medida. El compromiso con la pobreza, la castidad y la obediencia ataca directamente estos deseos; pero traslada el debate al corazón del hombre para sustituir en él la voluntad de poder, que es una voluntad de ser «como dioses», según la expresión del Génesis, por una voluntad de amor que nos llega a través del humilde y alegre reconocimiento de Dios como nuestro Dios, especialmente a través de la acogida de su misericordia en el perdón ofrecido en Jesucristo.
El Santo Evangelio de hoy nos manifiesta esta bondad y justicia de Dios manifestada plenamente en Jesucristo, que se contrapone a nuestros juicios, a nuestros falsos méritos, a nuestra autojustificación y exigencia. Dios quiere comunicarnos su bondad y misericordia, esforcémonos por acoger su Palabra, por hacerla vida en nosotros y avancemos, fortalecidos por la gracia, al encuentro del Señor.