viernes, 2 de febrero de 2024

3 DE FEBRERO. DE LOS AFECTOS Y PLÁTICAS DE ANA PROFETISA

 

3 DE FEBRERO

DE LOS AFECTOS Y PLÁTICAS DE ANA PROFETISA

 

MEDITACIONES PARA LA NAVIDAD Y EL TIEMPO DE EPIFANÍA

del P. Nicolás Avancini

 

ORACIONES PARA COMENZAR

TODOS LOS DÍAS:

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Dispongámonos a hacer este momento de oración, elevando a Dios nuestro pensamiento y nuestro corazón; y digamos: 

 

Oración para todos los días

Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo en nombre de todos los mortales te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado, y te suplico por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén. 

Pater noster, Ave María y Gloria.

 

3 DE FEBRERO

DE LOS AFECTOS Y PLÁTICAS DE ANA PROFETISA

 

1. Y llegando en esta misma hora. Considera cuales serían los afectos interiores de Ana al conocer al verdadero Dios debajo del velo de la carne. Que fe, esperanza, amor, gozo, acción de gracias, resignación de siete. ¿Tienes tú acaso los mismos afectos con Dios al reconocerle cubierto con el velo de los accidentes de pan? Si crees, ¿por qué no tienes con Él más reverencia? Si esperas, ¿por qué te congojas por cualquiera adversidad? Si amas, ¿por qué divides tu amor poniéndole en las criaturas? Si en Él te gozas, ¿por qué mendigas del lodo tus consuelos? Si te das el parabién de un bien tan grande, ¿por qué fuera de Dios aprecias otro alguno? Si te resignas en Él, ¿por qué tantas veces te le vuelves a tomar a ti mismo? etc.

 

2. Confesaba al Señor. Esto es: bendecía y glorificaba al Señor. Prorrumpían, por cierto, vehementes afectos en sus palabras; mas no se dice cuales fuesen. Con todo se puede creer que alabó la bondad de Dios y la misericordia que usaba con sus siervos, que se admiró de su humildad y aniquilación. ¿De qué proviene que eres tan estéril en las alabanzas de Dios? Porque le amas poco o tibiamente. Al que ama nunca le faltan palabras para hablar del amado. Lo que hablas muestra bien el amor que tienes. Examínate a ti mismo, tus palabras, tus conversaciones, y verás a dónde está tu afecto, y de dónde le has de apartar.

 

3. Y hablaba de Él a todos. Y ¿qué hablaba? Sin duda, que era el Mesías esperado por tanto tiempo. Que en este Señor sólo se habían de emplear sus amores, etc. ¿Por ventura tu profesión (cualquiera que seas, pues eres cristiano, como esta mujer era una pobre viuda israelita) y tu vocación no te piden esto mismo: Que des su conocimiento, e inflames en el amor de JESÚS a todos los redimidos con su sangre, sin que te retraigas de alguno; por pobre y miserable que sea? ¿Por qué razón, pues, casi del todo te apartas o te desdeñas de los más viles? ¿Acaso es vil un alma, porque la ves cubierta de una mala capa? ¿Por ventura murió sólo el Hijo de Dios por los que andan engalanados y compuestos? Ninguna alma es despreciable al celo verdadero. Enciende, pues en ti este celo de las almas.

 

ORACIONES PARA FINALIZAR

TODOS LOS DÍAS

 

Concluyamos nuestra oración implorando la intercesión de la santísima Virgen María y del Glorioso Patriarca san José:

 

Oración a la Santísima Virgen

Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo se preparan para celebrar el nacimiento de tu adorable Hijo.

¡Oh dulcísima Madre!, concédenos tu profundo recogimiento y divina ternura para que seamos un día dignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

 

Oración a San José

Oh Santísimo San José, esposo de María y padre putativo de Jesús, infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Por el amor que le tuviste al Divino Niño, te ruego la gracia de abrasarme en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente hasta que lo vea y goce en el cielo. Amén. 

 

***

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Santos Patriarcas, Profetas y justos que aguardasteis la llegada del Mesías, rogad por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

***

¡Querido hermano, si te ha gustado esta meditación, compártela con tus familiares y amigos!

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Ave María Purísima, sin pecado concebida.