X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

AVISOS DEL CULTO

***Miércoles 9 de agosto, la santa misa será a las 8:30. A partir del jueves, 10 de agosto, la santa misa diaria será a las 8:15. Los domingos a las 10:00.

Martes, día 15 de agosto, la Asunción de Nuestra Señora, santa misa a las 10:00.

Miércoles, 23 de agosto, Conmemoración del P. Pío, santa misa a las 18:00, precedida del Rosario.

*** A partir del martes 8 de agosto, el culto de la tarde se suspende hasta nuevo aviso; como también la hora santa de los jueves.

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 3 de septiembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 9 de septiembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com



jueves, 28 de abril de 2016

DIOS, ¿ENEMIGO DE LA LIBERTAD? Reflexión diaria del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (n. 135-137)


DIOS, ¿ENEMIGO DE LA LIBERTAD?
Reflexión diaria del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (n. 135-137)
 El hombre puede dirigirse hacia el bien sólo en la libertad, que Dios le ha dado como signo eminente de ser creado a su imagen. La dignidad conferida por Dios al hombre implica que actúe  según su conciencia y libre elección, es decir, movido e inducido por convicción interna personal y no bajo la presión de sus impulsos o por coacción externa.
El hombre ama la libertad y la busca con pasión… y del ejercicio responsable de ella depende su crecimiento como persona y también su aportación a la comunidad. Pero la libertad no se opone a la dependencia del hombre respecto a Dios. La Revelación enseña que el poder de determinar el bien y el mal no pertenece al hombre, sino sólo a Dios. El hombre es ciertamente libre, desde el momento en que puede comprender y acoger los mandamientos de Dios. Posee una libertad muy amplia, pero no ilimitada: el hombre está llamado a aceptar la ley moral que Dios le da.
Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a sí mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad divina.

Estos puntos de la doctrina católica acerca de la libertad son fundamentales en un momento histórico como el nuestro, donde se tiene a Dios como un enemigo de la libertad del hombre, de su propia felicidad y realización.  Solo Dios nos da la libertad. Y el testimonio de esto lo tenemos en tantísimo santos: ellos fueron los hombres más libres –incluso para entregar sus vidas en el martirio- porque fueron fieles a los mandamientos de Dios. Fuera de Dios y sus mandamientos, no hay felicidad posible para el hombre.