sábado, 25 de septiembre de 2021

ORACIÓN EN EL HUERTO. EJERCICIOS ESPIRITUALES. DÍA 26

EJERCICIOS ESPIRITUALES. Día 26

 

Al comenzar cada día.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACIÓN DE OFRECIMIENTO

DE SAN IGNACIO DE LOYOLA


Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria,

mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis,

a Vos, Señor, lo torno.

Todo es Vuestro:

disponed de ello

según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia,

que éstas me bastan.

Amén.

 

Antes de comenzar la meditación, siguiendo el consejo de san Ignacio, “pide gracia a Dios nuestro Señor para que todas tus intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su Divina Majestad.”

 

Se guarda unos segundos de silencio.

Se lee el punto de cada día, son sentencias cortas, para meditar y pensar. No leas apresurado.

San Ignacio recomienda la repetición de la meditación: Es conveniente a lo largo del día, volver sobre lo meditado.

 

DÍA 26.- ORACIÓN DEL HUERTO

Jesús, antes de padecer, ora.

No lo necesitaba. Quiere enseñarnos a orar. Sigámosle.

Ora, una, dos y tres horas. Los apóstoles dormían.

Jesús dice: Vigilad y orad para no caer en la tentación.

¡Quizá nos dormimos para no orar! Y, al final, caemos.

Jesús esta triste y una terrible agonía se apodera de Él.

“Padre, si es posible, que no haya de beber este cáliz.”

“Pero no se haga mi voluntad, sino la vuestra.”.

No duermen los modernos enemigos de Jesús.

Muchas veces duermen los que se creen buenos católicos.

***

Oh Jesús, quiero aprender la lección que me dais.

Oraré para no caer en la tentación.

Oraré con fe y fervor.

¡Cuántas veces he caído por no orar, o por no orar bien!

 

Para finalizar cada día.

 

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial Princesa,

Virgen Sagrada María,

yo te ofrezco en este día

alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,

no me dejes, Madre mía.

 

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

Ave María Purísima, Sin Pecado Concebida.