lunes, 20 de septiembre de 2021

LAS DOS BANDERAS (2) EJERCICIOS ESPIRITUALES. DÍA 21

EJERCICIOS ESPIRITUALES. Día 21

 

Al comenzar cada día.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACIÓN DE OFRECIMIENTO

DE SAN IGNACIO DE LOYOLA


Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria,

mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis,

a Vos, Señor, lo torno.

Todo es Vuestro:

disponed de ello

según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia,

que éstas me bastan.

Amén.

 

Antes de comenzar la meditación, siguiendo el consejo de san Ignacio, “pide gracia a Dios nuestro Señor para que todas tus intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su Divina Majestad.”

 

Se guarda unos segundos de silencio.

Se lee el punto de cada día, son sentencias cortas, para meditar y pensar. No leas apresurado.

San Ignacio recomienda la repetición de la meditación: Es conveniente a lo largo del día, volver sobre lo meditado.

 

DÍA 21.- LAS DOS BANDERAS.

Imposible alistarme a ambas.

Son de Lucifer los infieles y herejes culpables, los impíos.

Los indiferentes que creen, pero no practican la Religión.

Los que blasfeman o profanan las fiestas, los impuros.

Prácticamente lo son los que viven en pecado mortal.

Son de Jesucristo los buenos católicos, fieles a la Iglesia.

Son abanderados suyos los de Acción Católica.

También lo son los Congregantes Marianos y demás apóstoles seglares.

Los puros de corazón, los humildes que huyen del mal.

También los pecadores que confiesan sus pecados.

Dijo Jesús: “Quien no está conmigo, esta contra Mí.”

Examina bien a quien perteneces. No te hagas ilusiones.

***

¡Cuántos van por el camino que conduce a la perdición!

¡Que pocos los que siguen resueltamente a Jesús!

Prefiero salvarme con los pocos, que condenarme.

 

Para finalizar cada día.

 

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial Princesa,

Virgen Sagrada María,

yo te ofrezco en este día

alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,

no me dejes, Madre mía.

 

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

Ave María Purísima, Sin Pecado Concebida.