viernes, 27 de mayo de 2022

UTILIDADES DE LA ASCENSIÓN DE CRISTO Santo Tomás de Aquino

 


Viernes después de la Ascensión

UTILIDADES DE LA ASCENSIÓN DE CRISTO
Santo Tomás de Aquino

 

Aunque la presencia corporal de Cristo fue arrebatada a los fieles por la ascensión, sin embargo la presencia de su divinidad siempre permanece en ellos, según lo que él mismo dice: Mirad que yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación del siglo (Mt 28, 20). Pues, como dice el papa San León, “el que sube a los cielos, no dejó abandonados a los que adoptó”40. Por el contrario, la misma ascensión de Cristo al cielo, que nos privó de su presencia corporal, nos fue más útil que lo hubiera sido su presencia corporal: 1º) A causa del aumento de la fe, que tiene por objeto lo que no se ve. Por eso, el mismo Señor dice a sus discípulos que el Espíritu Santo, cuando él viniere argüirá al mundo de justicia (Jn 16, 8), es decir, de los que creen, como dice San Agustín: “Pues la misma comparación es la vituperación de los infieles”41; por lo cual añade: “Porque voy al Padre, y ya no me veréis. Bienaventurados los que no ven, y creen. Luego será vuestra justicia de la que se argüirá al mundo, porque creéis en mí sin verme.” 2º) Para excitar la esperanza; por lo que dice él mismo: Si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que en donde yo estoy, estéis también vosotros (Jn 14, 3); pues lo mismo que Cristo colocó en el cielo la naturaleza humana que tomó, nos dio la esperanza de llegar allá; ya que doquiera que estuviere el cuerpo, allí también se congregarán las águilas (Lc 17, 37). Subirá delante de ellos el que les abrirá el camino (Miq 2, 13). 3º) Para excitar el amor de la caridad hacia las cosas del cielo. Por lo cual dice el Apóstol: Buscad las cosas que son de arriba, en donde está Cristo sentado a la diestra de Dios; pensad en las cosas de arriba, no en las de la tierra (Col 3, 1). Y: En donde está tu tesoro, allí también tu corazón (Mt 6, 21). Como el Espíritu Santo es el amor que nos lleva a las cosas celestiales, por eso dice el Señor a los discípulos: Conviene a vosotros que yo me vaya; porque si no me fuere, no vendrá a vosotros el Consolador; mas si me fuere, os lo enviaré (Jn 16, 7). Lo cual San Agustín explica en estas palabras: “No podéis recibir el Espíritu mientras persistís en conocer a Cristo según la carne42. Pero al descender Cristo corporalmente, no solamente el Espíritu Santo, sino también el Padre y el Hijo estuvieron presentes en ellos espiritualmente” (Tract. XCIV, super Joan). (3ª part., q. LVII, a. I ad 3um).