domingo, 2 de noviembre de 2014

PENSAMIENTO DIARIO DE SANTA TERESA DE JESÚS: DIOS NO SE FIJA EN MENUDENCIAS

DIOS NO SE FIJA EN MENUDENCIAS
No es nada delicado mi Dios, no se fija en menudencias. Así es como tendrá algo que agradeceros; eso es dar algo. Lo demás, bueno es para quien no es generoso, sino tan mezquino, que no tiene corazón para dar. No es nada minucioso para tomarnos cuentas, sino generoso; por grande que sea la deuda, no le cuesta perdonarla. Para pagarnos es tan mirado, que no tengáis miedo de que un alzar de ojos acordándonos de El, deje sin premio (C 23, 3).
***
¡Oh, Dios de mi alma,
qué prisa nos damos a ofenderos
y cómo os la dais Vos mayor a perdonarnos!
¿Qué causa hay, Señor, para tan desatinado atrevimiento?
¿Será por haber entendido ya vuestra gran misericordia,
y olvidarnos de que es justa vuestra justicia?
"Cércaronme los dolores de la muerte".
¡Oh, oh, oh, qué grave cosa es el pecado,

que bastó para matar a Dios con tantos dolores!

EL ROSARIO DE HOY CON BENEDICTO XVI POR NUESTROS DIFUNTOS


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: En este mes de noviembre se nos invita con varias celebraciones y conmemoraciones a considerar las verdades sobre las realidades últimas del hombre, los novísimos: muerte, juicio, purgatorio, cielo, infierno. Ayudados por enseñanzas de S.S. el Papa Benedicto XVI meditaremos en estas verdades; confiados en la poderosa intercesión de la Virgen a la que cada vez que la invocamos en el Avemaría, le pedimos que ruegue por nosotros ahora, pero también en la hora de nuestra muerte. 
Tengamos una intención especial por nuestros familiares, amigos y bienhechores difuntos; pidamos por el eterno descanso de las almas del purgatorio más necesitadas y olvidadas.
*** Después de cada misterios se puede añadir:
V/. Requiem aeternam dona eis, Domine.
R/. Et lux perpetua luceat eis.
V/. Requiescant in pace.
R/. Amén.

V/. Dales, Señor, el descanso eterno.
R/. Y brille para ellos la luz perpetua.
V/. Descansen en paz.
R/. Amén.

Señor mío Jesucristo…
MISTERIOS GLORIOSOS
1.-La Resurrección del Señor.
He resucitado y ahora estoy siempre contigo”, nos dice el Señor, y mi mano te sostiene. Donde quiera que puedas caer, caerás entre mis manos, y estaré presente incluso a las puertas de la muerte. A donde ya nadie puede acompañarte y a donde no puedes llevar nada, allí te espero para transformar para ti las tinieblas en luz.”
2.- La Ascensión del Señor
Ante el silencio de la muerte, al desvanecerse las expectativas humanas, sentimos viva la esperanza cristiana, que, más allá de las apariencias, descubre el amor de Dios, fiel a sus promesas.
3.- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en torno a la Virgen María
“Aprovechar la vida mortal para realizar obras de misericordia es verdadera sabiduría, porque, después de la muerte, eso ya no será posible. Cuando nos despierten para el juicio final, este se realizará según el amor practicado en la vida terrena [cf. Mt 25, 31-46]. Y este amor es don de Cristo, derramado en nosotros por el Espíritu Santo.”
4.- La Asunción de María Santísima a los Cielos
“Iluminados por la fe, contemplamos el enigma humano de la muerte con serenidad y esperanza. Según la Escritura, más que un final, es un nuevo nacimiento, es el paso obligado a través del cual podemos llegar a la vida plena los que conforman su vida terrena según las indicaciones de la palabra de Dios.”
5.- La Coronación De La Virgen Como Reina Y Señora De Todo Lo Creado.
“Para quien vive en Cristo, la muerte es el paso de la peregrinación terrena a la patria del cielo, donde el Padre acoge a todos sus hijos.”

LA OFENSA SOLO SE PUEDE SUPERAR CON EL PERDÓN


COMENTARIO AL EVANGELIO
XXI DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano

Esta petición presupone un mundo en el que existen ofensas: ofensas entre los hombres, ofensas a Dios. La superación de la culpa es una cuestión central de toda existencia humana; la historia de las religiones gira en torno a ella. La ofensa provoca represalia; se forma así una cadena de agravios en la que el mal de la culpa crece de continuo y se hace cada vez más difícil superar. Con esta petición, el Señor nos dice: la ofensa solo se puede superar mediante el perdón, no a través de la venganza. Dios es un Dios que perdona porque ama sus criaturas; pero el perdón solo puede penetrar, solo puede ser efectivo, en quien a su vez perdona. El tema del “perdón” aparece continuamente en todo el Evangelio. Dios mismo, sabiendo que los hombres estábamos enfrentados con El como rebeldes, se ha puesto en camino desde su divinidad para venir a nuestro encuentro, para reconciliarnos. Recordemos, que antes del don de la Eucaristía, se arrodilló ante sus discípulos y les lavó los pies sucios, los purificó con su amor humilde. Y finalmente escuchamos la petición de Jesús desde la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23,34).
La petición del perdón supone algo más que una exhortación moral, que también lo es y, como tal, representa un desafío nuevo cada día. Pero en el fondo es -como las demás peticiones- una oración cristológica. Nos recuerda a Aquel que por el perdón ha pagado el precio de descender a las miserias de la existencia humana y a la muerte en la cruz. Por eso nos invita ante todo al agradecimiento, y después también a enmendar con El el mal mediante el amor, a consumirlo sufriendo. Y al reconocer cada día que para ello no bastan nuestras fuerzas, que frecuentemente volvemos a ser culpables, entonces esta petición nos brinda el gran consuelo de que nuestra oración es asumida en la fuerza de su amor y, con él, por él y en él, puede convertirse a pesar de todo en fuerza de salvación.
Benedicto XVI (Raztinger, Jesús de Nazaret)

EVANGELIO DEL DOMINGO: LA PARÁBOLA DEL DEUDOR INJUSTO


XXI DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor man­dó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El señor tuvo lástima de aquel empleado, y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; y agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados, y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné, porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagara la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del Cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
Mt 18, 23-35

sábado, 1 de noviembre de 2014

II VÍSPERAS DE TODOS LOS SANTOS Y PRIMER SÁBADO DE MES

SANTA MISA EN DIRECTO A LAS 10: SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Hemos tenido algún problema para la emisión en directo. Esperamos poderlo subsanar en los siguientes eventos. Acepten nuestras disculpas. Gracias.
 

ROSARIO DEL PRIMER SÁBADO DE MES EN REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial:  Hoy, primer sábado de mes, ofrecemos este rosario en reparación al Corazón Inmaculado de María respondiendo así a su llamamiento en la ciudad de Pontevedra (ESPAÑA) por medio de Sor Lucía, vidente de Fátima: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."
Meditamos el rosario, en este día que celebramos la Solemnidad de Todos los Santos, con algunos pensamientos acerca de la santidad a la que todos hemos sido llamados.
Señor mío Jesucristo…
MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
“He aquí la esclava del Señor.”
Decía el Papa San Juan Pablo II: “La aventura de la santidad comienza con un «sí» a Dios.”
Virgen María, Reina de todos los santos,
haz que deseemos ardientemente la santidad
diciendo siempre “sí” a aquello que Dios nos pide.
Santos y Santas de Dios, interceded por nosotros.
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten contra la Inmaculada Concepción de María.

2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
“María salió presurosa hacia la montaña.”
Decía la Beata Madre Teresa de Calcuta: “La santidad consiste en hacer la voluntad de Dios con alegría.”
Virgen María, Reina de todos los santos,
danos la alegría de amar la voluntad de Dios
y de ponerla en práctica sin tardanza.
Santos y Santas de Dios, rogad por nosotros.
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten con la Virginidad perpetua de la Nuestra Señora.


3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
“Los magos le ofrecieron oro, incienso y mirra.”
Santo Tomás de Aquino enseñaba que “La santidad no consiste en saber mucho ni en mucho meditar; la santidad es un secreto: el secreto de mucho amar.”
Virgen María, Reina de todos los santos,
enséñanos a amar a Jesús, el fruto bendito de tu vientre,
con toda nuestro corazón, toda nuestra alma, toda nuestra mente.
Santos y Santas de Dios, sed nuestros intercesores.
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten contra la maternidad divina de María, rechazando al mismo tiempo recibirla como madre de los hombres.

4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
“A los cuarenta días, María  y José subieron a cumplir la ley de Moisés.”
Santa Maravillas de Jesús decía: Los santos fueron santos, porque quisieron, con inmenso querer, ser fieles.
Virgen María, Reina de todos los santos,
danos la gracia de la fidelidad en las pequeñas cosas de cada día,
para poder ser fieles en las grandes.
Santos y Santas de Dios, escuchas nuestras súplicas.
OFREZCAMOS este misterio en reparación por aquellos que infunden en los niños y en los jóvenes el desprecio hacia la Virgen Inmaculada.

5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo
“Bajó con ellos a Nazaret y les estaba sujeto.”
San Francisco de Sales enseñaba: "La santidad se encuentra en el camino que nos abre cada uno de nuestros días, en que se ofrecen a nosotros, con atractivo desigual, los deberes de nuestra vida cotidiana.”
Virgen María, Reina de todos los santos,
ayúdanos a cumplir con nuestras obligaciones diarias,
no permitas que el desaliento, el cansancio o la pereza
se apoderen de nosotros.
Santos y Santas de Dios, ayudadnos con vuestra intercesión.
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las profanaciones e ultrajes que se comenten contra las sagradas imágenes y representaciones de la Virgen María.
 ***

*** PARA RECIBIR LA PROMESA DE LOS CINCOS PRIMEROS SÁBADOS ES NECESARIO, DURANTE CINCO SÁBADOS SEGUIDOS: 1) Rezar el rosario y meditar en sus misterios y 2) Confesar y comulgar con esta intención.

EN LOS SANTOS VEMOS LA VICTORIA DEL AMOR


COMENTARIO AL EVANGELIO
SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Tenemos hoy la alegría de encontrarnos en la solemnidad de Todos los Santos. Esta fiesta nos hace reflexionar sobre el doble horizonte de la humanidad, que expresamos simbólicamente con las palabras «tierra» y «cielo»: la tierra representa el camino histórico, el cielo la eternidad, la plenitud de la vida de Dios. Y así esta fiesta nos permite pensar en la Iglesia en su doble dimensión: la Iglesia en camino en el tiempo y la que celebra la fiesta sin fin, la Jerusalén celestial. Estas dos dimensiones están unidas por la realidad de la «comunión de los santos»: una realidad que empieza aquí abajo, en la tierra, y alcanza su cumplimiento en el cielo. En el mundo terreno la Iglesia se halla al inicio de este misterio de comunión que une a la humanidad, un misterio totalmente centrado en Jesucristo: es Él quien ha introducido en el género humano esta dinámica nueva, un movimiento que la conduce hacia Dios y al mismo tiempo hacia la unidad, hacia la paz en sentido profundo. Jesucristo —dice el Evangelio de Juan (11, 52)— murió «para reunir a los hijos de Dios dispersos», y esta obra suya continúa en la Iglesia que es inseparablemente «una», «santa» y «católica». Ser cristianos, formar parte de la Iglesia, significa abrirse a esta comunión, como una semilla que se abre en la tierra, muriendo, y germina hacia lo alto, hacia el cielo.
Los santos —aquellos a quienes la Iglesia proclama como tales, pero también todos los santos y santas que sólo Dios conoce, y a quienes hoy también celebramos— vivieron intensamente esta dinámica. En cada uno de ellos, de manera muy personal, se hizo presente Cristo gracias a su Espíritu, que actúa mediante la Palabra y los sacramentos. De hecho estar unidos a Cristo, en la Iglesia, no anula la personalidad, sino que la abre, la transforma con la fuerza del amor, y le confiere, ya aquí, en la tierra, una dimensión eterna. En sustancia significa conformarse a la imagen del Hijo de Dios (cf. Rm 8, 29), realizando el proyecto de Dios que ha creado al hombre a su imagen y semejanza. Pero esta introducción en Cristo nos abre también —como he dicho— a la comunión con todos los demás miembros de su Cuerpo místico que es la Iglesia, una comunión que es perfecta en el «cielo», donde no existe ningún aislamiento, ninguna competición o separación.
En la fiesta de hoy pregustamos la belleza de esta vida de total apertura a la mirada de amor de Dios y de los hermanos, estando seguros de alcanzar a Dios en el otro y al otro en Dios. Con esta fe llena de esperanza veneramos a todos los santos y nos preparamos a conmemorar mañana a los fieles difuntos. En los santos vemos la victoria del amor sobre el egoísmo y sobre la muerte: vemos que seguir a Cristo lleva a la vida, a la vida eterna, y da sentido al presente, a cada instante que pasa, pues lo llena de amor, de esperanza. Sólo la fe en la vida eterna nos hace amar verdaderamente la historia y el presente, pero sin apegos, en la libertad del peregrino que ama la tierra porque tiene el corazón en el cielo.
Que la Virgen María nos obtenga la gracia de creer fuertemente en la vida eterna y sentirnos en verdadera comunión con nuestros queridos difuntos.
Benedicto XVI

EVANGELIO DEL DÍA: BIENAVENTURADOS


SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Forma Extraordinaria del Rito Romano
En aquel tiempo: Viendo Jesús a las turbas, subióse a un monte y como se hubo sentado, se le acercaron sus discípulos. Abriendo entonces su boca, les enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los manos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os ultrajen y os persigan y digan todo mal contra vosotros por mi causa. Gozaos entonces y alborozaos, porque es grande vuestra recompensa en los cielos. 
Mt 5, 1-12

PENSAMIENTO-ORACIÓN DE SANTA TERESA A TODOS LOS BIENAVENTURADOS

 ORACIÓN A LOS BIENAVENTURADOS 
¡Oh almas que ya gozáis sin temor de vuestro gozo y estáis siempre embebidas en alabanzas de mi Dios! Venturosa fue vuestra suerte. ¡Qué gran razón tenéis para ocuparos siempre en estas alabanzas y qué envidia os tiene mi alma, porque estáis ya libres del dolor que dan las ofensas tan grandes que en estos desventurados tiempos se hacen a mi Dios, y de ver tanta ingratitud, y de ver que no se quiere ver esta multitud de almas que se lleva Satanás! ¡Oh bienaventuradas almas celestiales!; ayudad nuestra miseria y sednos intercesoras ante la divina misericordia para que nos de algo de vuestro gozo y reparta con nosotros ese claro conocimiento que tenéis.