domingo, 26 de julio de 2026

27 de julio. LA PRECIOSÍSIMA SANGRE Y EL JUICIO DE DIOS. MES A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

 


27 de julio.

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

Y EL JUICIO DE DIOS

 

MES

A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

DE JESÚS

 

ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS

 

Por la señal…

 

ORACIÓN INCIAL

Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.

 

27 de julio.

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

Y EL JUICIO DE DIOS

¡Cuán terrible será tu juicio, Señor! ¡Tú que has hallado manchas incluso en los ángeles y, ante ti, ni siquiera los cielos son puros! «¡Ay de mí! ¿Qué haré —dijo el santo Job— cuando vengas a juzgarme, Señor?»

Y yo, Señor, ¿qué haré? Como me enseña Santa María Magdalena de Pazzi: “Me cubriré con tu Sangre, Señor.”

Cuando esté ante ti, te pediré que no mires mis pecados, sino los méritos de esta santísima Sangre. Será esta Sangre la que apartará tu mirada de mis pecados; esta Sangre me invocará el perdón, a mí, pecador.

¡Bendita sea el alma que, en el momento del juicio, comparezca ante Dios revestida de esta Sangre! Esperará la sentencia con confianza, segura de que verá todos sus pecados lavados por la Sangre de Jesús.

Nuestro Señor Jesucristo presentará ante el trono del Padre los méritos de esta Sangre y en virtud de estos méritos se oirá resonar una sentencia de vida eterna.

¡Ay de aquella alma que desprecia o ignora esta Sangre! En nada más puede esperar salvación. ¿Qué sentencia puede esperar sino la de la condenación eterna? ¡Una verdad terrible, pero segura, muy segura!

Mientras aún tenemos tiempo en esta vida, purifiquémonos sumergiéndonos en este mar de la Preciosísima Sangre de Jesús, con el más sincero arrepentimiento, con la firme resolución de evitar la terrible sentencia de condenación eterna. Confesemos ahora nuestros pecados, lavémonos en la Sangre de Cristo, ahora que tenemos tiempo.  

 

PRÁCTICA

Repetir muy a menudo: «Oh buen Jesús, que tu Sangre me salve en el día del juicio».

 

EJEMPLO

Santo Domingo vio una vez a la Santísima Virgen María rociar con la Sangre de Cristo a los fieles que se habían reunido para escuchar sus sermones.

En otra ocasión vio a un hombre fiel, que en vida había sido devoto de María, ante el tribunal de Dios: la balanza se inclinaba hacia la condenación. Entonces la Virgen María derramó una gota de la sangre de su Hijo sobre el propiciatorio. Esto bastó para inclinar la balanza: aquella alma se salvó.

 

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS

Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).

Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos:

 

LETANÍAS DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO