28 de julio.
LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
Y LA PERSEVERANCIA
MES
A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
DE JESÚS
ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
ORACIÓN INCIAL
Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.
28 de julio.
LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
Y LA PERSEVERANCIA
Consideremos cómo el gran don de la perseverancia final, un don que no merecemos, solo se puede obtener pidiéndoselo incesantemente a Dios por medio de la Preciosa Sangre de Jesús.
¿Cómo puede perderse un alma que ya está en las manos del Salvador? ¿Quién puede separarme del Corazón de mi Jesús, si he buscado sinceramente vivir toda mi vida en Él, con gran devoción a su Preciosa Sangre?
Jesús parece decirme: «Eres obra de mis manos, y lo eres doblemente porque te creé y luego te redimí con mi Sangre. ¡No quiero perderte, porque me has costado demasiado!». Solo por medio de la Preciosa Sangre de Jesús llegaremos con seguridad al puerto de la vida eterna, porque, como dice san Pablo: «Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.» (Efesios 2,13).
Aprovechemos, pues, esta Preciosa Sangre mientras aún tenemos tiempo, y por su poderosa intercesión pidamos a Dios lo que necesitamos. Y con profundo temor recordemos que si no nos aprovechamos ahora de la Sangre de Cristo, esta será la que nos acuse ante Dios de haber despreciado.
PRÁCTICA
Ofrecer al Señor una mortificación y recitar la «Salve» para pedir la gracia de la perseverancia final.
EJEMPLO
Un día, mientras Santa Matilde meditaba y oraba en honor de las innumerables llagas con las que nuestro Señor fue cubierto; Jesús, apareciéndosele con los brazos extendidos y todas sus llagas abiertas, dijo: «Cuando estaba en la cruz, todas mis llagas estaban abiertas, y cada una de ellas era una voz que intercedía ante el Padre por la salvación de la humanidad. Estas llagas siguen implorando a Dios que aplaque su ira contra los pecadores. Sabed que no hay mendigo que sienta tanta alegría al recibir limosna como yo cuando escucho una oración dirigida a mí en honor de mis santas llagas. Y os aseguro que tal oración, si se dice con fervor y devoción, pone al alma en estado de salvación».
PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS
Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).
Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos: