lunes, 27 de julio de 2026

28 de julio. AYUDA EN LA HORA DE LA MUERTE. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


28 de julio

AYUDA EN LA HORA DE LA MUERTE

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

28 de julio

AYUDA EN LA HORA DE LA MUERTE

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

En 1952, en Cuéllar (Segovia), el médico de la localidad Don Juan de la Torre, de 74 años, estaba muy grave.

Los familiares llamaron a un Padre Carmelita del Henar. Cerca de una hora bregó con el enfermo por las buenas. Mas cuando los familiares esperaban saliera del aposento con la confesión terminada, recibieron la dolorosa noticia:

-"Que no, que no y que no. Que dice que tiene tiempo de hacerlo en la iglesia y que ahora lo dejen en paz".

Y el caso es que hacía dos horas una consulta de médicos había declarado la absoluta gravedad del enfermo.

Entran sus hijos, entra su esposa hecha un mar de lágrimas, entran los allegados. Nadie puede convencerle de que debe arreglar su alma para la eternidad sin dilación.

-"¿Tiene el Escapulario del Carmen?", preguntó a los presentes el Padre Carmelita.

-"Creemos que sí", respondieron. Trató de asegurarse y dirigió la misma pregunta a su esposa. No lo tenía.

Al despedirse de la familia, les recomendó encarecidamente:

-"Con los que me acompañan, les mandaré un Escapulario; no dejen de ponérselo inmediatamente".

Y así lo hicieron, aceptándolo el enfermo de buen grado y quedando acto seguido dormido en sueño tranquilo.

Al despertar a las tres horas, sus primeras palabras fueron:

-"Deseo confesar y comulgar".

Avisado el párroco, muy pronto vino y dejó aquella alma dispuesta para el viaje a la eternidad y en posesión del mejor pasaporte: el Santo Escapulario, por medio del cual la Virgen del Carmen había hecho, una vez más, gala de su poder. A los dos días moría Don Juan en la paz de los justos. Era el 24 de marzo de 1952.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!