domingo, 26 de julio de 2026

27 de julio. SALVA A UN ENFERMO DESAHUCIADO. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

 


27 de julio

SALVA A UN ENFERMO DESAHUCIADO

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

27 de julio

SALVA A UN ENFERMO DESAHUCIADO

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

En 1950 y en una de las arterias principales del aristocrático barrio madrileño de Salamanca, fue requerido el P. Joaquín Guarch (1978), para administrar los últimos Sacramentos a un pobre enfermo, ya en estado comatoso.

Allí no había ya nada que hacer, pues el enfermo se hallaba privado del uso de los sentidos y era un tronco inerme, según aseguraban los renombrados doctores que le asistían. Por otra parte, no se notaba gran interés por parte de la familia de que el enfermo muriese en gracia de Dios, sino que más bien se mascaba en el ambiente el deseo de dejarle morir como a un ser no humano.

No se desanimó por esto el celo apostólico del P. Guarch, y con el desenfado y la jovialidad que le eran característicos, consiguió de los familiares el que accedieran a que se le impusiera al enfermo el santo Escapulario, que más por respeto y deferencia a su persona, que, a la fe en el áncora de salvación de la Virgen del Carmen, dejaron que se lo impusiera.

Dióse por contento con esto el P. Guarch, no dudando un momento de que la Santísima Virgen haría lo demás.

Así fue, contra todos los cálculos y predicciones de los ilustres galenos que le asistían. El enfermo, al recibir -al cabo de tres días- una nueva visita del Padre, recobró momentáneamente el uso de los sentidos, para dar sinceras muestras de arrepentimiento y recibir la absolución sacramental.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!