29 de julio.
LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
Y LA VIRGEN MARÍA
MES
A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
DE JESÚS
ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
ORACIÓN INCIAL
Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.
29 de julio.
LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
Y LA VIRGEN MARÍA
La devoción a la Preciosa Sangre, dice el Padre Faber, tiene esta particularidad: lejos de usurpar el lugar de otras devociones, al crecer, les brinda mayor espacio y las revitaliza. Esta devoción se asocia naturalmente con la devoción a la Santísima Virgen María e integra los misterios de María en los misterios de Jesús. En particular, tiene una conexión muy especial con la Inmaculada Concepción de María, como fuente de la Preciosa Sangre. No es casualidad que estas dos devociones experimentaran un gran desarrollo simultáneo bajo el pontificado del Papa Pío IX, quien definió el dogma de la Inmaculada Concepción y estableció la fiesta de la Preciosa Sangre.
La Inmaculada Concepción es la primera y mayor victoria de la Redención realizada por Cristo; es la conquista más antigua y sublime de la Preciosa Sangre de Jesús».
Por otro lado, si la Preciosísima Sangre es la causa de la Inmaculada Concepción, puesto que María fue preservada del pecado original y de todo otro pecado por los méritos de Cristo, también es su efecto.
De hecho, del cuerpo purísimo de María fluyó la Preciosa Sangre de Jesús. Por lo tanto, la devoción a María, y especialmente la devoción a su Inmaculada Concepción, es parte integral de la devoción a la Preciosísima Sangre.
María es, pues, un don de la Preciosa Sangre, y esta, a su vez, es un don de María. La Sangre de Cristo es la Sangre de María. Jesús fue la víctima concebida, alimentada y preparada por María para el gran sacrificio. Visto desde esta perspectiva, ¡cuánto más adorable se vuelve para nosotros Nuestra Señora, y cuánto más preciosa nos parece la Sangre de Jesús!
PRÁCTICA
Rezar las letanías de las Preciosa Sangre o las letanías de la Santísima Virgen con espíritu de agradecimiento ante el misterio de la Inmaculada Concepción y demás privilegios de la Virgen.
EJEMPLO
Leemos en la vida de la Sierva de Dios, Sor María Mínima de Jesús Nazareno (Vetralla, 1780 – 1833), que un día, mientras estaba sentada a la mesa, vio un corderito entrar al refectorio, correr hacia ella y acurrucarse en su regazo. Este episodio le hizo pensar en Jesús, el Cordero Inmaculado, quien, entregándose sin quejarse en manos de sus verdugos, derramó toda su sangre inocente por nosotros. Al recordar esto, se conmovió tanto que rompió a llorar de alegría y gratitud y se abstuvo de comer ese día.
PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS
Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).
Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos: