Martes de la IX semana después de Pentecostés
Del celo que tuvo Cristo del templo santo y de la gloria de Dios.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DESPUÉS
DE PENTECOSTÉS
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Martes de la IX semana después de Pentecostés
Del celo que tuvo Cristo del templo santo y de la gloria de Dios.
PUNTO PRIMERO. Considera el celo de la gloria de Dios y de su santo templo que tuvo Cristo, pues se fue derecho a él y con imperio y resolución echó a los que le profanaban con ventas y compras y negociaciones seculares. Pondera lo que Dios se ofende que se profane su santo templo, y cuanto celó su culto y veneración; y saca de aquí afectos de venerarle y reverenciaren él a Dios, y celar su culto en cuanto te tocare, y no permitir que sea profanado de alguno, y menos con tus acciones, que es lo que está más en tu potestad.
PUNTO II. Considera aquellas palabras del Salvador: mi casa es casa de oración, y vosotros la habéis hecho cueva y guardia de ladrones. En que nos enseña que el templo es lugar diputado para orar a Dios, no para ganancias seculares, que eso es como hurtar a Dios lo que es suyo. Si eres eclesiástico has de sacar de aquí, no aprovecharte del templo para aumentar tu hacienda, ni acaudalar riquezas, sino para orar a Dios por el pueblo y por ti, dándole gracias, pidiéndole mercedes y alcanzando favores de su mano para todos, y si hicieres lo contrario, teme su indignación y el castigo de su mano.
PUNTO III. Mete la mano en tu pecho y considera cómo has profanado el templo de tu alma en quien Dios puso su imagen para morar en él, ser adorado y servido de ti, y tú le has profanado poniendo en él los ídolos de tu honra, de tus deleites y riquezas, con ventas, compras y negocios seculares, peores que estos a quien lanzó del templo material de Jerusalén, y que mereces tú mayor castigo que merecieron ellos. Llora tus culpas y pídele a Dios que visite tu alma como Padre piadoso, no como juez riguroso, y que la limpie y purifique de toda escoria de pecados y de todo lo que le pueda dar en rostro u ofender a su Divina Majestad.
PUNTO IV. Carga el peso de la consideración en contemplar cómo aquel templo fue sombra y figura de la humanidad del Salvador, a quien ultrajaron los judíos con tan malos tratamientos, cuyos pecados y castigos lloró hoy, y llora tú también el desconocimiento que padecen los hombres de su persona, y cuán indignamente le tratan, así los herejes como muchos malos cristianos; y pide al Señor que ponga remedio a tantos males, y te dé a ti gracia para no caer en ellos, y para tratarle, reverenciarle y servirle como tienes obligación.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones