viernes, 10 de julio de 2026

Del beneficio de la creación.

 


Sábado de la VI semana después de Pentecostés.

Del beneficio de la creación.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado de la VI semana después de Pentecostés.

Del beneficio de la creación.

 

PUNTO PRIMERO. Considera lo primero cómo Dios crio todas las cosas con el brazo poderoso de su omnipotencia, el cielo, la tierra, los ángeles y los hombres, los elementos y el sol, luna y estrellas, y cuanto se mueve en el cielo y debajo de él, todo tiene ser de su mano, y sin él nada le tiene, como dice san Juan, porque solo Dios tiene el ser de sí mismo, sin dependencia de otro: contempla esta omnipotencia del Señor y admírate de su poder y de la sabiduría con que crio y dispuso todas las cosas, y pide a todas las criaturas que te ayuden a darle gracias por ella como participantes de este bien.

 

PUNTO II. Considera cómo Dios nuestro Señor crio todas estas cosas por su mera voluntad, sin ser rogado de otro, ni moverle los méritos de alguna criatura, porque no la había entonces, sino de su bella gracia, por su mera bondad y por hacer bien y comunicar su bondad a las criaturas que sacó a luz. Saca de aquí afectos de nuevo agradecimiento, deseos de engrandecer la bondad, infinita de Dios y también de imitarle, haciendo bien a todos cuantos pudieres, sin limitarte a alguno, ni esperar a ruegos o merecimientos suyos, a ejemplo de Dios nuestro Señor.

 

PUNTO III. Considera cómo sacó todas las criaturas de la nada al ser que tienen, y con la facilidad y orden que las crio; en que resplandece no solo la omnipotencia sino también la sabiduría infinita: pondera lo que eran antes que las criase y hallarás que eran nada, como las cosas que hoy no son, y las dio el Señor el ser que tienen con solo su querer y voluntad, y con el mismo las puede aniquilar y volver a su nada; en que resplandece su omnipotencia y su sabiduría en el orden que guardan entre sí, y la dependencia que tienen unas de otras; contempla el orden y movimiento de los cielos, la diversidad de estrellas y sus influencias, movimientos del sol y de la luna, la diversidad de criaturas, el orden y disposición de los elementos, los vivientes que los pueblan, y cómo se rinden unos a otros para su conservación, y la diferencia de aves, peces, animales, árboles, hierbas, flores, piedras, perlas y cosas que Dios crio; y engrandece y alaba su sabiduría y poder en todo, y humíllate en presencia de tan soberano poder.

 

PUNTO IV. Considera con san Lorenzo Justiniano, que todas cuantas criaturas Dios crió le sirven en aquello para que les dio el ser, sino es el hombre a quien hizo mayor merced y le debe servir más: discurre brevemente por el cielo y todo cuanto hay en él, y por la tierra y todo cuanto encierra en su seno, y por los demás elementos, y no hallarás cosa que no sirva para lo que Dios la crio; solo el hombre es rebelde a su voluntad y se desvía de ella, y en lugar de servirle le ofende ¡Oh suma ingratitud a tan soberano beneficio! Llora, gime y lamenta tal ofensa; y pide al Señor que te tenga de su mano para que no caigas en ella; dale infinitas gracias porque te crio de nada; reconócete por suyo; pídele que te hierre como a esclavo, para que no te apartes un punto de su servicio. 

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones