6 de julio
LA PRECIOSA SANGRE,
EL ALMA DEL SACRIFICIO
MES
A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
DE JESÚS
ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
ORACIÓN INCIAL
Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.
6 de julio
LA PRECIOSA SANGRE,
EL ALMA DEL SACRIFICIO
No hay nada más necesario que el espíritu de sacrificio para quienes se esfuerzan, como es deber de todo hombre, por la perfección personal. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24).
Si la vida cristiana consistiera sólo en oración y prácticas devocionales, sería fácil y agradable; pero la santidad también se nutre del espíritu de sacrificio, y es precisamente de esto de lo que el hombre más rehúye.
Pues bien, la devoción que más que ninguna otra nos inspira el espíritu de sacrificio, que nos anima a llevar la cruz y a someternos plenamente a la voluntad de Dios, es la devoción a la Preciosa Sangre.
Si contemplamos con devoción a Jesús crucificado, con la sangre goteando de sus heridas, si pensamos en su cabeza coronada de espinas, su cuerpo torturado por terribles azotes, su costado abierto, ¿cómo tendremos el valor de rechazar el sufrimiento? Sentiremos nuestros corazones tan reconfortados y agradecidos que podremos regocijarnos en nuestro sufrimiento, y nos será fácil beber de ese cáliz un poco de la amargura que Jesús bebió antes que nosotros, mucho más que nosotros y por nosotros.
«Si la tentación de rebelarse ruge en nuestro interior, la Sangre de Jesús, dice San Juan Crisóstomo, será la medicina celestial que nos dará paz». ¡Y qué alivio interior sentiremos al considerar que en su Sangre ha transformado nuestros sufrimientos en fuente de mérito, otorgándoles un valor infinito, de modo que un breve sufrimiento nos produce gozo eterno!
PROPÓSITO
Contemplar un crucifijo durante un tiempo meditando en las llagas del Divino Salvador y besarlo con devoción.
EJEMPLO
En la vida de la Venerable Ana de Jesús, compañera de Santa Teresa, leemos que una vez, durante la Comunión, sintió su boca llena de la dulcísima Sangre que brotaba de la Hostia. En otra ocasión, tuvo una visión de la alegría que un número incalculable de almas bienaventuradas en el cielo han encontrado gracias a esa Sangre. También es notable el caso de la misteriosa sed de Santa Clara de Rimini, una sed que solo se sació con la Sangre de Jesús recibida en la Sagrada Comunión.
PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS
Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).
Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos: