Martes de la VI semana después de Pentecostés.
De la limosna y confianza en Dios.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DESPUÉS
DE PENTECOSTÉS
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Martes de la VI semana después de Pentecostés.
De la limosna y confianza en Dios.
PUNTO PRIMERO. Considera cómo puso Cristo mesa espléndida en el desierto a los que le seguían, oían y buscaban el bien espiritual de sus almas, y les dio el manjar espiritual y corporal, porque a los que buscan en primer lugar los bienes del cielo, les da el Señor los del cielo y los de la tierra. De aquí has de sacar una codicia grande de los bienes celestiales, y una confianza firme en el Señor de que te los dará, si los buscares en primer lugar, y con ellos los temporales, como se los dio a Salomón, que le pidió la sabiduría para acertar a servirle, y a los que le seguían por el desierto atraídos de la codicia de los bienes espirituales del alma.
PUNTO II. Considera cómo Cristo daba el pan a los discípulos y ellos les repartían a los convidados, porque da las riquezas y bienes de este mundo a sus siervos, no para que se queden con ellos sino para que los repartan a los menesterosos y a los pobres que padecen necesidad: mira si tú ejecutas este consejo, y si das la limosna de los bienes que Dios te ha dado, o si los guardas inútilmente; fíate de su providencia, que no te faltará; resuélvete a dar limosna de lo que Dios te dio; pídele un corazón grande como el que dio a Salomón, para repartir generosamente lo poco o mucho que tuvieres con verdadera caridad a los pobres y necesitados que lo hubiere menester.
PUNTO III. Considera cómo crecieron aquellos panes y peces en las manos de Dios, y cómo se aumentaron y dieron suficiente y superabundante comida a tanto número de personas, y reconoce las creces de la limosna que se pone en las manos del pobre, el cual la recibe en nombre de Dios; allí se aumenta y crece como en las de Cristo: da gracias al Señor por las maravillas que obra cada día, y saca de aquí una resolución de poner en sus manos todos tus bienes, en las cuales estarán seguros, y tendrás crecidos aumentos como los panes de hoy.
PUNTO IV. Considera las siete canastas llenas que sobraron en esta comida; tal es la abundancia de la mesa del Señor; la del mundo es menguada y sus manjares desabridos, sin sustancia y siempre faltan, como faltó el vino en las bodas de Caná; pero la mesa de Dios abundantísima como de su liberalidad: dale gracias por ello; gózate de tener tal Señor y tal Padre, tan magnífico y liberal, y resuélvete a servirle y a dejar las mendigueces del mundo, y pondera más que estas sobras se dieron al que trajo los panes y los pocos peces; porque es condición de Dios retornar ciento por uno: saca de esta meditación conocimiento del logro de la limosna y estimade esta virtud, pídele a Dios gracia para ejercitarla con tus prójimos, como él la ejercitó con la gente que le seguía en el desierto.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones