lunes, 20 de julio de 2026

De la prevención para ganar la vida eterna.


Martes de la VIII semana después de Pentecostés.

De la prevención para ganar la vida eterna.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de la VIII semana después de Pentecostés.

De la prevención para ganar la vida eterna.

 

PUNTO PRIMERO. Considera lo que dice san Agustín; conviene a saber, que este padre de familias alabó a su mayordomo, porque se previno para adelante no cuidando de lo presente, sino mucho más de lo futuro que estaba por venir ¡Oh alma mía si mirases a lo futuro, que forzosamente ha de venir, y previnieses la posada para la eternidad y qué alabanzas tendrás! Considera la locura de los hijos de Adán, que ponen todo su cuidado en lo presente, que pasa como un viento, y no se acuerdan de lo futuro que ha de durar para siempre. Edifican suntuosos palacios para un soplo de vida, y no edifican morada para la vida que nunca se ha de acabar; sudan y trabajan incansablemente, y navegan los mares y las tierras con inmenso afán, por ganar las riquezas caducas de este mundo que otros han de gozar, y no tienen ánimo, ni se dan diligencia para ganar las verdaderas riquezas e inmortales que han de gozar en el cielo eternamente medita y contempla la brevedad de esta vida y la duración de la otra, y cómo se acaba todo con la muerte, y que después de ella queda el juicio, después de este la sentencia y después de la sentencia la vida eterna; y mira cuanto te importa entrar en la gloria, y prevente con tiempo para lo futuro, como hizo este mayordomo; haz lo que quisieras haber hecho cuando mueras.

 

PUNTO II. Considera cómo se previno este mayordomo para lo porvenir; conviene a saber, perdonando las injurias de los que le infamaron y hacienda que le debían, y haciendo bien a todos cuantos pudo, y por este medio volvió a la gracia de su señor, recuperó su honra y ganó amigos para en adelante. Toma tú su consejo, sigue sus pisadas y perdona ofensas, agravios y hacienda; haz bien a todos, y en especial a los que te ofenden, y recuperarás lo perdido, volverás a la gracia de Dios, y ganarás muchos merecimientos para la vida venidera.

 

PUNTO III. Considera lo que dice Cristo, que los hijos de este siglo son más prudentes en sus negocios y haciendas, que los de Dios en las suyas; atiende a lo que hacen los hombres mundanos por salir con sus pleitos y granjear las haciendas y alcanzar honras en el siglo, y avergüénzate de que te lleven la ventaja en granjear tú los bienes eternos. Llora en el acatamiento de Dios la ceguedad de aquellos y el descuido tuyo; y mira qué responderás a Dios cuando te ponga en balanzas con ellos y te haga cargo de la diligencia y cuidado con que ellos sirvieron al mundo, y el descuido y negligencia con que tú le sirves a él ¡Oh Señor! juzgadme ahora y no esperemos a después; hiero mis pechos y lloro mi descuido y flojedad que tengo en serviros a vos. Pésame de hallarme tan lerdo y descuidado en vuestro servicio: vos, Señor, fervorizadme y encendedme en vuestro amor para que os sirva con el fervor y diligencia que debo.

 

PUNTO IV. Considera lo que meditó san Juan Crisóstomo: conviene a saber, que este mayordomo se halló alcanzado de cuenta cuando se la pidieron porque gastó mucho tiempo ociosamente; ya sí dijo que no sabía trabajar: fodere non valeo: porque no lo había usado, y quien no trabaja en esta vida se hallará muy alcanzado de cuenta en la otra: escarmienta en su cabeza, y saca de esta meditación propósitos firmes de lograr el tiempo; pídele a Dios gracia para cumplirlos, y procura luego ponerlos en ejecución.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones