jueves, 30 de julio de 2026

31 de julio. SALVA A UN CONDENADO A MUERTE. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


31 de julio

SALVA A UN CONDENADO A MUERTE

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

31 de julio

SALVA A UN CONDENADO A MUERTE

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

Era en los primeros meses de la persecución religiosa de 1936, en Osuna (Sevilla).

Los nacionales ajusticiaron a muerte a algunos comunistas. Para prepararlos a bien morir, llamaron a los Padres Carmelitas. Fueron Pedro Benítez y Daniel Redondo. Exhortóles el P. Benítez con gran unción y celo evangélico a prepararse para el viaje a la Patria celestial, mientras el P. Redondo se disponía a oírlos en confesión, para absolverles.

Todos se hallaron bien dispuestos a dejar esta vida por alcanzar la eterna; pero, entre todos, uno negóse rotundamente a perdonar a sus enemigos, exhortándole amable y caritativamente el Padre a que perdonase para poderle dar la absolución. Todo fue inútil; no cabía en la mente de aquel hombre que fuesen tan injustos e inhumanos los seguidores de la doctrina de Jesucristo.

Se les había impuesto a todos el Santo Escapulario. Y ¡oh prodigio de la ternura maternal y de la gracia de María! Todos se acercaron contritos y fervorosos a recibir el Pan de los ángeles, que habría de servirles de Viático en aquel trance terrible.

El reo que se negaba a perdonar tuvo un conato de acercarse al banquete Eucarístico, tratando de disuadirle el confesor e indicando al Padre que celebraba que se había indispuesto el pobrecillo a efecto del calor y de la mala noche que estaba soportando.

Llegó la hora de la gracia: Al darle a besar al pobrecito reo el Escapulario para consolarle y alentarle, éste prorrumpió en un gemido hondo y en un llanto desconsolador, diciendo:

-"¡Sí, perdono, Padre mío! ¡ perdono, para que me perdone a mí Nuestro Señor de todas mis maldades!"

No pudo menos de abrazarle con efusión y llorar con él de gozo, atestiguando -el Padre Daniel- que había muerto como un santo, por la virtud del bendito Escapulario del Carmen.

 

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!