miércoles, 29 de julio de 2026

Del descanso que tomó Dios después de la creación del mundo.

 


Jueves de la IX semana después de Pentecostés.

Del descanso que tomó Dios después de la creación del mundo.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Jueves de la IX semana después de Pentecostés.

Del descanso que tomó Dios después de la creación del mundo.

 

PUNTO PRIMERO. En el séptimo día; dice el sagrado texto, descansó Dios de todas las obras que había hecho, y le santificó. Adonde has de ponderar, lo primero que no se dice que descansase Dios hasta que dio fin a todas las obras que había determinado hacer, y en criándolas descansó; para enseñarnos que no tendremos descanso, hasta dar fin y poner la última mano en todo lo que nos encargare y tuviéremos obligación de hacer, y en haciéndolo hallaremos descanso. Atiende a tus obligaciones y a lo que te ha entregado Dios, y pon toda diligencia en acabarlo, y hallará descanso tu corazón; y si no cumples lo que debes, nunca le podrás hallar, antes siempre te acometerán congojas, aflicciones y sobresaltos y remordimientos de corazón.

 

PUNTO II. Considera a dónde descansó Dios, no en las criaturas que había hecho antes, como advirtió san Agustín, fuera de ellas: ab omni opere, non in omni opere quod patrarat. En la forma que Dios se pudo abstener y retirar de ellas, y así descansó en sí mismo, en quien está el verdadero descanso ¡Oh alma criada para Dios! toma esta lección que te da desde el principio del mundo; y si quieres hallar descanso, no le busques en las criaturas, sino en el Criador; en Dios le hallarás y con Dios, y cuanto más te retirares de sus criaturas, más te unirás con él y mayor descanso tendrás.

 

PUNTO III. Considera lo que dice el sagrado texto, que bendijo Dios aquel día y le santificó; porque la bendición de Dios y su gracia santifican las almas, y las hacen agradables a su Divina Majestad, y herederas de su gloria. Gran descanso hallarás y suma felicidad, si alcanzas esta bendición; pídele al Señor que te la dé y con ella la herencia de los bienes eternos.

 

PUNTO IV. Considera cómo santificó Dios este día y los motivos que tuvo para santificarle, porque se santificó alzando la mano de toda obra exterior y vacando a la contemplación de sí mismo; de esta manera hemos de santificar las fiestas y los días que Dios ha escogido y dedicado a su culto y veneración, alzando la mano de toda obra y trabajo corporal, y vacando a la oración y contemplación de las cosas divinas. Saca de aquí saludable documento para santificar las fiestas a ejemplo de tu Criador, gastándolas en santas obras, que sean de su culto y veneración y del provecho de tu alma; y en cuanto a los motivos que tuvo fueron ido primero por su gloria y honra, para que dedicases un día para ella de cuantos gastas en los negocios seculares: lo segundo, porque aquel séptimo día fue símbolo de la gloria, la cual se ha de seguir después de los trabajos de esta vida, y toda ha de ser descanso: lo tercero, porque significaba el día de su Resurrección, en que descansó de los trabajos que pasó por nuestra redención del mundo, y le había de santificar y mandar guardarle a sus fieles en memoria de tan señalado beneficio, y quiso el mismo Señor darnos ejemplo de lo que nos había de mandar, ejecutándolo primero. Medita con atención todo esto, y saca de aquí motivos y documentos para servir a Dios, celando su gloria y veneración, agradeciendo sus beneficios y trayéndolos en tu memoria, santificando los días dedicados a su servicio y esperando el descanso de su eterna gloria después de los trabajos de este mundo.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones