jueves, 16 de julio de 2026

17 de julio. CONVERSIÓN DE UN ESTUDIANTE. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


17 de julio

CONVERSIÓN DE UN ESTUDIANTE

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

17 de julio

CONVERSIÓN DE UN ESTUDIANTE

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Refiere el P. Matías de San Juan que había en Padua (Italia) un joven estudiante a quien sus desórdenes y excesos depravados habían conducido al término fatal de la desesperación.

Un día concibió el proyecto diabólico de suicidarse, y, armándose de puñal bien afilado, se asestó tres tremendas puñaladas; pero cada uno de estos tres golpes terribles viniéronse a clavar sobre el Escapulario del Carmen, que por fortuna suya llevaba sobre el pecho el infeliz estudiante.

Esto precisamente fue el motivo, ocasional de su conversión y de su eterna salvación; pues absorto y estupefacto el infeliz ante la contemplación de semejante prodigio, entró en sí mismo, y, lleno de confusión, al recordar su depravada y desastrada vida, resolvióse desde aquel mismo instante a mudar de vida y entrar por la senda verdadera del bien, siendo desde aquel mismo día un verdadero dechado y ejemplar de toda la virtud.

Entró más tarde en un convento de religiosos observantes del Seráfico P. San Francisco, siendo un verdadero varón apostólico que llevó muchas almas a Dios con su celo ferviente y santa vida, siendo motivo de alabar y bendecir a Dios y a su Santísima Madre, para cuantos conocían su vida de joven.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!