martes, 14 de julio de 2026

15 de julio. PIDE LA CONFESIÓN. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


15 de julio

PIDE LA CONFESIÓN

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

 

15 de julio

PIDE LA CONFESIÓN

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Cuenta el P. Juan Bonet que un señor era esclavo del oro y de la usura y llevaba una vida desastrosa.

Cierto día, su esposa, mujer piadosa, advirtiendo tan cercana su muerte como viva y pertinaz su obstinación, le dijo con cariño:

-"¿No te he de deber siquiera el que, vistas el Santo Escapulario de la Virgen, en el que yo tengo tanta fe, a fin de que la Santísima Virgen te conceda la salud?"

A lo cual le respondió malhumorado el infeliz:

-"Todo cuanto no sea el confesarme ya sabes que te lo concedo".

Su mujer, que era devotísima de la Santísima Virgen, y que llevaba con sumo fervor su Santo Escapulario desde muy niña, viendo un rayo de luz y de esperanza en tal condescendencia, envió sin tardanza a buscar a un Padre Carmelita para que viniese a imponérselo y explicarle los privilegios vinculados a él por la Santísima Virgen.

Al punto que lo recibió y sintió sobre su pecho su amorosa caricia, lo besó con suma ternura y respeto y al punto comenzó a decir, entre humilde, confuso y contrito:

-"Confesión, Padre mío, deseo que me absolváis".

Hizo una ferviente confesión; recibió con grandes muestras de piedad los últimos Sacramentos, y el tiempo que le restó de vida lo empleó en fervorosos actos de amor a Dios y en ordenar cuanto se debía restituir de todo lo mal habido o adquirido durante su vida de comerciante, dando ejemplo, como Zaqueo, de generosidad y de grandeza de alma.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!