sábado, 13 de abril de 2024

JÚNTASE CRISTO A LOS DISCÍPULOS QUE VAN A EMAÚS. II DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA

 


JÚNTASE CRISTO A LOS DISCÍPULOS QUE VAN A EMAÚS

II DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA

 

MEDITACIONES PARA EL TIEMPO PASCUAL

DE LA OBRA “VIDA Y DOCTRINA DE JESUCRISTO” DEL P. NICOLÁS AVANCINI

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

TODOS LOS DÍAS:

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Poniéndonos en la presencia de Dios, adoremos su majestad infinita, y digamos con humildad:

  

 “Omnipotente Dios y Señor y Padre mío amorosísimo, yo creo que por razón de tu inmensidad estás aquí presente en todo lugar, que estás aquí, dentro de mí, en medio de mi corazón, viendo los más ocultos pensamientos y afectos de mi alma, sin poder esconderme de tus divinos ojos.

    Te adoro con la más profunda humildad y reverencia, desde el abismo de mi miseria y de mi nada, y os pido perdón de todos mis pecados que detesto con toda mi alma, y os pido gracias para hacer con provecho esta meditación que ofrezco a vuestra mayor gloria… ¡Oh Padre eterno! Por Jesús, por María, por José y todos los santos enseñadme a orar para conocerme y conoceros, para amaros siempre y haceros siempre amar. Amén.”

 

Se meditan los tres puntos dispuestos para cada día.

 

II DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA

JÚNTASE CRISTO A LOS DISCÍPULOS QUE VAN A EMAÚS

 

1.- Repara que dos de ellos iban a un villaje que se llamaba Emaús (1). Tristes por la muerte de Cristo, dudosos de su resurrección, buscan algún desahogo y consuelo en una casa de campo. Conviértense a las cosas sensuales los que debían aguardar las divinas. El prometido tercero día ya era cumplido: añadíoseles el testimonio de las mujeres, de Pedro y Juan. Con todo dudaban éstos. ¡Qué poco sufridos somos en aguardar al Señor, que por tantos años nos sufre! ¡Qué fácilmente nos volvemos a los consuelos de los sentidos! Guárdate de la demasiada tristeza. Si te acometiere alguna, no busques el remedio de las criaturas. Aguarda al Señor, y te le dará.

2.- Y ellos hablaban entre sí de todo lo que había acaecido. Y sucedió, que hablando y preguntando mutuamente, el mismo Jesús allegándoseles, iba con ellos (2). Descaminadas iban las ovejas: asiste luego allí la caridad del Pastor, para que no se pierdan. Disimula el traje, para disponerlos primero a recibir el consuelo celestial; pues cierto es, que quiere que nos dispongamos para recibir sus gracias. Métese entre ellos cuando hablan de su pasión. Tanto agrada al Señor que nos acordemos de su muerte. Acostúmbrate a hablar no cosas vanas, sino divinas, para tener a Jesús por compañero de tus caminos.

3.- Eran impedidos sus ojos para no conocerle (3). Lo mismo se hacía en lo exterior que en lo interior se obraba. Ni le conocían con los ojos corporales, ni tampoco con los de la fe. ¿De qué causa eran impedidos sus ojos? Es creíble que de la demasiada tristeza, que por lo común confunde el ánimo. Está presente Dios a los de corazón afligido; y aún cuando nos toca no creemos que lo esté. Entonces se ha de afirmar el ánimo con la fe. Sabio es Dios, lo conoce: omnipotente, puede: es bueno, quiere asistirnos. Aguarda pues: obra varonilmente: confórtese tu corazón.

 

(1) Luc., 24. (2) Luc., 24 (3) Ibid.

 

ORACIÓN PARA FINALIZAR

TODOS LOS DÍAS:

Oración del papa Clemente XI

 

Creo, Señor, haz que crea con más firmeza;

espero, haz que espere con más confianza;

amo, haz que ame con más ardor;

me arrepiento, haz que tenga mayor dolor.

 

Te adoro como primer principio;

te deseo como último fin;

te alabo como bienhechor perpetuo;

te invoco como defensor propicio.

 

Dirígeme con tu sabiduría,

átame con tu justicia,

consuélame con tu clemencia,

protégeme con tu poder.

 

Te ofrezco, Señor,

mis pensamientos, para que se dirijan a ti;

mis palabras, para que hablen de ti;

mis obras, para que sean tuyas,

mis contrariedades, para que las lleve por ti.

 

Quiero lo que quieras,

quiero porque quieres,

quiero como lo quieres,

quiero hasta que quieras.

 

Señor, te pido que ilumines mi entendimiento,

inflames mi voluntad,

limpies mi corazón,

santifiques mi alma.

 

Que me aparte de mis pasadas iniquidades, rechace las tentaciones futuras, corrija las malas inclinaciones, practique las virtudes necesarias.

 

Concédeme, Dios de bondad,

amor a ti, odio a mí,

celo por el prójimo

y desprecio a lo mundano.

 

Que sepa obedecer a los superiores,

ayudar a los inferiores,

aconsejar a los amigos

y perdonar a los enemigos.

 

Que venza la sensualidad con la mortificación,

la avaricia con la generosidad,

la ira con la bondad,

la tibieza con la piedad.

 

Hazme prudente en los consejos,

constante en los peligros,

paciente en las contrariedades,

humilde en la prosperidad.

 

Señor, hazme atento en la oración,

sobrio en la comida,

constante en el trabajo,

firme en los propósitos.

 

Que procure tener inocencia interior,

modestia exterior,

conversación ejemplar

y vida ordenada.

 

Haz que esté atento a dominar mi naturaleza,

a fomentar la gracia,

servir a tu ley

y a obtener la salvación.

 

Que aprenda de ti qué poco es lo terreno,

qué grande lo divino,

qué breve el tiempo,

qué durable lo eterno.

 

Concédeme preparar la muerte,

temer el juicio,

evitar el infierno

y alcanzar el paraíso.

 

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

V/. Regina cæli, lætare; alleluia.

R/. Quia quem meruisti portare; alleluia.

V/. Resurrexit sicut dixit; alleluia.

R/. Ora pro nobis Deum; alleluia.

V/. Gaude et lætare, Virgo Maria; alleluia.

R/. Quia surrexit Dominus vere; alleluia.

 

Oremus:

Deus, qui per resurrectionem Filii tui Domini nostri Iesu Christi mundum lætificare dignatus es, præsta, quæsumus, ut per eius Genetricem Virginem Mariam perpetuæ capiamus gaudia vitæ. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

 

Fidélium ánimae per misericordiam Dei requiéscant in pace. R.Amen.

 

***

 

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

 

***

¡Querido hermano, si te ha gustado esta meditación, compártela con tus familiares y amigos!

***

Ave María Purísima, sin pecado concebida.