sábado, 29 de noviembre de 2025

2. EN QUÉ CONSISTE EL MISTERIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN. NOVENA A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA, PATRONA DE ESPAÑA

DIA SEGUNDO

En qué consiste especialmente el misterio de la Inmaculada Concepción

 

NOVENA

A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA,

PATRONA DE ESPAÑA

Rdo. Dr. D. Félix Sardá y Salvany, Pbro

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

A vuestros pies acudo y a la sombra bendita de vuestro altar, soberana Reina de los cielos y Madre mía Inmaculada, para considerar vuestras grandezas y contemplar a par de ellas mi propia miseria y pequeñez. Hijo soy, que no desea para formar su corazón, más que mirarse en tal Madre; discípulo soy, que no necesita para salir aprovechado, más que prestar atento oído a tal Maestra. Por ambos conceptos vengo a Vos y a Vos llamo, y en Vos confío.

Doliéndome ante todo de mis culpas, y pidiendo perdón de ellas a la divina Bondad por mí tantas veces ofendida, siéntome ya menos indigno de parecer ante vuestra presencia, y más alentado para que bondadosa me recibáis.

Sea por los méritos y gracia del Corazón amorosísimo de Jesús, y por la intercesión y valimiento de vuestro virginal Esposo y Protector mío San José. Así sea.

 

Se lee y medita lo dispuesto para cada día. 

DIA SEGUNDO

En qué consiste especialmente el misterio de la Inmaculada Concepción

El misterio de la Purísima Concepción de María (dice el sabio y piadoso P. La Puente) consiste en que, en el primer instante de la creación de su alma e infusión de ella en el cuerpo, preservó la Santísima Trinidad a María del pecado original y la adornó con la gracia, atendidos los méritos futuros de su hijo Jesucristo. De suerte que no fue la bendita Virgen en aquel primer instante de su ser o en su Concepción vaso de iniquidad e inmundicia, enemiga de Dios, hija de ira y esclava del demonio como lo somos nosotros en la nuestra; sino al contrario, del todo pura, como Hija del Eterno Padre, Madre del Hijo en el destino y preparación, y Esposa del Espíritu Santo.

Admirable es, pues, nuestra Reina, ya en el primer instante de su Concepción, por la plenitud de gracia que en su alma derramó el Omnipotente, previniéndola para que no hiciese presa en ella el infernal enemigo. Alabemos y ensalcemos la sabiduría y el poder y la bondad del Señor, que tal maravilla obró en María en atención al singularísimo oficio de Madre suya a que la destinaba.

Los que nacimos miserables hijos de maldición y herederos del pecado, no podemos mirar sin horror nuestro manchado origen, sobre todo comparándolo con la limpieza de la Virgen Inmaculada. Mas si en nosotros no se mostró en el primer instante tan pródiga de sus favores como con su Madre la diestra del muy alto, no anduvo escasa de ellos al regenerarnos y rehabilitarnos de nuestra original corrupción por medio del Bautismo. Allí fueron rotas nuestras cadenas, borrada nuestra marca de esclavo, restaurada en el alma la imagen y semejanza de la Divinidad, Inmaculada salía también nuestra alma, en algún modo, del agua de salud, y hollando desde allí con la fuerza de la gracia bautismal la serpiente enemiga. Armados de todas armas nos hizo renacer de su seno la Iglesia de Dios, si débiles y enfermos y pecadores hubo de darnos al mundo la otra madre natural.

Gracias debemos al Padre y a la divina Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y a la virtud del divino Espíritu, por este también inapreciable privilegio, que nos hizo hijos regenerados de su gracia y herederos anticipados de su gloria. Gracias al Poder, Sabiduría y Amor, que en nosotros quisieron tener en aquella hora sus complacencias, como por más extraordinaria manera quisieron tenerlas en María, primicias de la Redención.

Medítese unos minutos lo anterior, y récese luego tres Avemarías a la Virgen Inmaculada, pidiéndole la gracia especial que se desea alcanzar por su valimiento.

 

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Breves han sido, Madre mía, los instantes que a vuestros pies me ha permitido en grata visita y conversación la Bondad divina. Sean, Señora, para mi bien, mejoramiento de mi vida, nuevo ardor en vuestro servicio, mayor fidelidad a las santas inspiraciones, más firmeza en perseverar, mayores consuelos en mi última hora.

Ruégoos, Madre mía, pues lo sois de mi Hermano mayor y primogénito Cristo Jesús, hagáis con vuestro patrocinio duraderos en mí estos afectos de devoción, eficaces mis resoluciones, entera mi voluntad, prácticos mis deseos.

Así lo espero por los méritos infinitos del Divino Corazón y por las súplicas de vuestro castísimo Esposo San José. Así sea.

 

SÚPLICAS A MARÍA INMACULADA

POR LAS NECESIDADES DE ESPAÑA

Y DEL MUNDO ENTERO

Reina concebida sin pecado original, rogad a Dios (*)

Virgen, Patrona del Papa, (*)

Virgen, Patrona de las Españas,

Por el triunfo de la Iglesia y conversión de sus enemigos,

Por la vida, bienestar y libertad de nuestro amadísimo Pontífice,

Por la felicidad y libertad de la Iglesia en nuestra Patria,

Por la santificación y trabajos apostólicos de su clero,

Por el desarrollo y espíritu de tranquilidad y perfección de las Órdenes religiosas,

Por el aumento de la propaganda de los impresos católicos,

Por el aumento y frutos de las Asociaciones católicas de apostolado seglar y piadosas,

Por la santidad del matrimonio y de la familia cristiana,

Por la pureza católica de nuestra enseñanza pública,

Por el esplendor de nuestro culto y sostén de sus ministros,

Por la destrucción de las Sociedades enemigas de Jesucristo,

Por el cristiano acierto de los gobernantes,

Por las infelices víctimas de las sectas, enemigas de Dios y de la Iglesia,

Por las clases trabajadoras expuestas a las seducciones de la impiedad,

Por los niños cristianos, esperanza del porvenir de nuestra patria,

Por los Centros catequéticos,

Por las instituciones de beneficencia según la ley de Dios,

Por la unión de todos los corazones en el Sagrado Corazón,

Por el aumento del culto del Sagrado Corazón de Jesús,

Para que siga siendo perpetuamente nuestra España la nación más devota de María y la más adicta al Pontificado,

Por todos los que oran, sufren y trabajan por nuestra santa fe,

María, concebida sin pecado original, rogad a Dios que nos libre de todo mal.

María, concebida sin pecado original, rogad a Dios que nos libre de todo mal.

María, concebida sin pecado original, rogad a Dios que nos libre de todo mal.

 

ORACIÓN

¡Oh Dios poderoso, que nos habéis dado por Madre nuestra a vuestra dulcísima Madre, y que muy en particular la habéis hecho Patrona de España en el misterio de su Inmaculada Concepción! Con el más profundo gemido de nuestro corazón os suplicamos miréis bondadosamente, por sus méritos, a nuestra patria, conservando perpetuamente en ella el tesoro de la fe y de la moral de Jesucristo, y la adhesión sin límites a la santa Iglesia católica, apostólica, romana. Amén.

 

Ave María Purísima, sin pecado concebida.