X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

X ANIVERSARIO MOTU PROPRIO

AVISOS DEL CULTO

***Miércoles 9 de agosto, la santa misa será a las 8:30. A partir del jueves, 10 de agosto, la santa misa diaria será a las 8:15. Los domingos a las 10:00.

Martes, día 15 de agosto, la Asunción de Nuestra Señora, santa misa a las 10:00.

Miércoles, 23 de agosto, Conmemoración del P. Pío, santa misa a las 18:00, precedida del Rosario.

*** A partir del martes 8 de agosto, el culto de la tarde se suspende hasta nuevo aviso; como también la hora santa de los jueves.

*** MISA MENSUAL EN ALBACETE. Domingo, 3 de septiembre. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA MENSUAL EN LUGO. Sábado 9 de septiembre. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com



miércoles, 7 de octubre de 2015

SUPLICA A LA REINA DEL SANTO ROSARIO DE POMPEYA. Oración del Beato Bartolo Longo



SUPLICA A LA REINA DEL SANTO ROSARIO DE POMPEYA. 
Oración del Beato Bartolo Longo

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Oh Augusta Reina de las Victorias, * oh Soberana del Cielo y de la Tierra, * ante cuyo nombre se alegran los cielos y tiemblan los abismos, * oh Reina gloriosa del Rosario, * nosotros, tus hijos devotos, * reunidos en tu Templo de Pompeya, (en este día solemne ), * derramamos los afectos de nuestro corazón, * y con confianza de hijos, * te manifestamos nuestras miserias. Del trono de clemencia, * donde te sientas como Reina, * vuelve, oh María, * tu mirada piadosa * sobre nosotros, sobre nuestras familias, * sobre Italia, Europa, el mundo entero. * Ten compasión * de nuestras penas y trabajos que amargan nuestra vida. * Mira, oh María, * cuántos peligros en el alma y en el cuerpo, * cuántas calamidades y aflicciones nos oprimen. Oh Madre, * implora para nosotros de tu divino Hijo, la misericordia * y vence con la clemencia el corazón de los pecadores. * Son nuestros hermanos e hijos tuyos * que cuestan la sangre al dulce Jesús * y entristecen tu sensibilísimo corazón. * Muéstrate a todos come eres, * Reina de paz y de perdón.
Se dice el Avemaría.

Es verdad * que nosotros, que somos tus hijos, somos los primeros, * con nuestros pecados, en volver a crucificar a Jesús * en nuestro corazón * y en traspasar nuevamente tu corazón. Lo confesamos: * somos merecedores de los más duros castigos, * sin embargo, recuérdate * que en el Gólgota * recogiste, con la Sangre divina, * el testamento del Redentor moribundo, * que te declaraba Madre nuestra, * Madre de los pecadores. Tú, por lo tanto, * como Madre nuestra, * eres nuestra Abogada, * nuestra Esperanza. * Y nosotros, gimiendo, * extendemos hacia ti nuestras manos suplicantes, * gritando: ¡Misericordia! Oh Madre Buena, * ten piedad de nosotros, * de nuestras almas, * de nuestras familias, * de nuestros parientes, * de nuestros amigos, * de nuestros difuntos, * sobre todo de nuestros enemigos * y de tantos que se dicen cristianos * y ofenden, no obstante, el Corazón amable de tu Hijo. * Hoy te imploramos piedad * por las naciones en lucha, * por toda Europa, * por todo el mundo, * para que arrepentido, vuelva a tu corazón. ¡Misericordia para todos, * oh Madre de Misericordia! Dios te salve, María. ¡Dígnate, oh María, * de escucharnos con benevolencia! * Jesús ha puesto en tus manos * todos los tesoros de sus gracias y de sus misericordias. Tú estás, * Reina coronada, * a la derecha de tu Hijo, * resplandeciente de gloria inmortal, * por encima de todos los coros de los ángeles. * Tú extiendes tus dominios * por toda la extensión de los cielos * y a ti han sido sometidas la tierra y todas sus criaturas. * Tú eres, por gracia, omnipotente. * Tú, por tanto, puedes ayudarnos. * Si tú no nos quisieras ayudar, porque somos hijos ingratos y no merecedores de tu protección, * no sabríamos a quién dirigirnos. Tu corazón de Madre * no permitirá ver que nosotros, * que somos tus hijos, nos perdamos. * El niño que vemos en tus rodillas * y la mística corona que contemplamos en tu mano, * nos inspiran confianza en que seremos escuchados. * Y nosotros confiamos plenamente en ti, * nos abandonamos como hijos débiles * entre los brazos de la más tierna de las madres, * y, hoy mismo, * esperamos de ti las deseadas gracias.
Se dice el Avemaría.

Una última gracia * te pedimos, oh Reina, * que no puedes negarnos (en este día solemnísimo): concede a todos nosotros * tu amor celestial * y en modo especial tu bendición materna. No te dejaremos * hasta que no nos hayas bendecido. * Bendice, oh María, en este momento * al Sumo Pontífice. * A los antiguos esplendores de tu Corona, * a los triunfos de tu Rosario, * por lo que te llamamos Reina de las Victorias, * agrega todavía este, oh Madre: * concede el triunfo a la Religión * y la paz a la Sociedad humana. * Bendice a nuestros Obispos, * a los Sacerdotes * y particularmente a todos aquellos * que celan el honor de tu Santuario. * Bendice, finalmente, a todos los asociados al Templo de Pompeya * y a cuantos cultivan y promueven * la devoción del Santo Rosario. Oh Rosario bendito de María, * dulce cadena que nos une a Dios, * vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el naufragio común, * nosotros no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía; * para ti, pues, el último beso de la vida que se apaga. Y la última mención de nuestros labios será tu dulce nombre, * oh Reina del Rosario de Pompeya, * oh Madre nuestra querida, * oh Refugio de los pecadores, oh Soberana, consoladora de los tristes. Te bendigan en todas partes, * hoy y siempre, * en la tierra y en el cielo. * Amén.

Se termina recitando la Salve.