Lunes de la XVII después de Pentecostés .
DE LA LEY DE DIOS Y EL DESEO DE APROVECHAR.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO,
NUESTRO SEÑOR
PARA
EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
ORACIONES PARA COMENZAR
Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS
EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Lunes de la XVII después de Pentecostés .
DE LA LEY DE DIOS Y EL DESEO DE APROVECHAR.
PUNTO PRIMERO. Considera cómo, preguntando a Cristo por el mayor de los preceptos, respondió que era el de amar a Dios, y que toda la ley se resumía en este y en amar al prójimo.
Pondera la suavidad de la ley divina y la dulzura de sus preceptos, que son todos de amor, y tan fáciles y ligeros, que toda su carga se cifra en estos dos. Y siendo esto así, la tienes por tan pesada, que dices no poder llevarla.
Acusa tu cobardía y la falta de espíritu; que por no tenerle se te hacen pesados de llevar y dificultosos de cumplir los mandamientos de Dios. Pídele con humildad que te dé su santa gracia, con la cual todo se te hará dulce y fácil de llevar.
PUNTO II. Considera cómo los fariseos, por una parte, llamaban a Cristo su Maestro, y por otra no le creían, ni estimaban su doctrina ni sus consejos; antes le contradecían, negando con las obras lo que decían con las palabras.
¡Oh pecador!, mete la mano en tu pecho y considera cuántas veces has caído en este pecado de los fariseos, confesando a Cristo por tu Maestro con la boca y negándole con las obras; no siguiendo sus consejos, contradiciendo su doctrina y haciendo todo lo contrario de lo que te enseña.
Repara en tu daño y en la ofensa que le haces; llora la ceguera pasada y pídele a Dios perdón, con propósito firme de enmienda y de aprovecharte en lo futuro de sus consejos y doctrina.
PUNTO III. Considera cómo le preguntan por el mayor precepto de la ley, no cumpliendo el menor de ella; y pondera el yerro que es querer subir a mayores, sin pasar por el aula de los menores.
Mira en qué grado te hallas y las obligaciones que te corresponden; y aprovechado en los grados más ínfimos, pídele a Dios luz y gracia para cumplir los menores de la penitencia y mortificación de tus pasiones, para poder subir a los mayores del perfecto amor de Dios, de su contemplación y unión, y a los grados más altos de perfección.
PUNTO IV. Pondera la respuesta de Cristo y toma sus palabras como dichas a ti, conviene a saber: amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo.
Medita las obligaciones que traen consigo estos dos preceptos y cómo los cumples. Considera cuán tibiamente amas a Dios, cómo tienes dividido tu amor con las criaturas y cuántas veces le ofendes por ellas.
Examina también cuán lejos estás del amor de tu prójimo, pues le ves perecer y no le socorres, ni haces nada por él, sino por tu propio interés.
Y pídele a Dios gracia para enmendarte y cumplir perfectísimamente su santa ley.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.