DÍA 2
FRAY PÍO, SACERDOTE CAPUCHINO
NOVENA
EN HONOR
AL GLORIOSO PADRE PÍO
DE PIETRELCINA
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN INICIAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, espero y amo. Os adoro profundamente, bendigo vuestra misericordia y confundido por mi ingratitud, arrepentido de mis pecados, pido perdón y propongo confiando en vuestra gracia y ayudado por la intercesión del glorioso San Pío de Pietrelcina, corresponder a vuestro amor con el mío imitando tan gran ejemplo que me has dado con su vida, enseñanzas, ejemplos y virtudes.
Ofrezco esta novena a mayor gloria de Dios para la salvación de las almas, la conversión de los pecadores y la mía propia.
Y tú, glorioso Santo Padre Pío, defiéndeme de los enemigos de mi salvación e intercede por mis necesidades, obligaciones e intenciones. Amén.
♦ Se lee lo propio de cada día.
DÍA 2
FRAY PÍO, SACERDOTE CAPUCHINO
El 22 de enero de 1903 vistió el hábito de la orden capuchina en el convento de Morcone y recibió el nombre de fray Pío de Pietrelcina. Su deseo era imitar al humilde San Francisco de Asís, bajo la profesión de los votos religiosos de obediencia, castidad y pobreza. Su deseo no fue buscar la comodidad sino seguir a Cristo por el camino estrecho que conduce a la vida, negándose a sí mismo y cargando la cruz.
Después de la profesión temporal comenzó los estudios para prepararse al sacerdocio. Su salud, sin embargo, fue siempre una dificultad importante. En 1908 tuvo que regresar a su casa paterna y continuar allí los estudios. El 10 de agosto de 1910, en la Catedral de Benevento, fray Pío de Pietrelcina fue ordenado sacerdote por monseñor Paolo Schinosi. Padre Pío, con un rostro rojo de emoción y una cabeza inclinada, atravesó la multitud con humildad y alegría interior. Esa noche escribió una oración que se convertiría en el programa de su vida sacerdotal: “Oh Jesús, mi suspiro y vida, te ruego que me hagas un sacerdote santo y una víctima perfecta.”
Para san Pío, el sacerdocio era una entrega total e identificación con Cristo víctima. El sacerdote hace ofrenda de sí mismo, en Cristo y con Cristo, como expiación y reparación por los pecados de los hombres; ofrenda de toda una vida que alcanza su máxima expresión en la celebración de la santa misa diaria.
Su vida interior estuvo también marcada por grandes combates espirituales y sugestiones del maligno. Con confianza acudía a Jesús y a la Virgen María para pedirle su ayuda.
Padre Pío quería ser sacerdote santo y víctima ofrecida, haciendo de toda su vida una ofrenda con Cristo para la salvación de los hombres. Su ministerio sacerdotal consistió principalmente en la confesión y dirección espiritual y la santa misa.
A la gran dignidad y poder de ser sacerdote, Padre Pío respondió con la santidad de vida.
Jesús nos pidió en el Evangelio que orásemos insistentemente al Dueño de la mies por las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada, porque la mies es mucha y los obreros pocos. Estimemos a nuestros sacerdotes y oremos por ellos. Señor, danos sacerdotes, santos sacerdotes, muchos y santos sacerdotes que como Padre Pío continúen tu obra salvadora en las almas.
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en esta novena por intercesión del Glorioso Padre Pío.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Glorioso san Pío de Pietrelcina, sacerdote humilde y fiel, tú que amaste profundamente a Jesús crucificado y entregaste tu vida por la salvación y el consuelo de tus hermanos, presenta al Señor las intenciones que te confiamos en esta novena.
Alcánzanos un corazón sencillo para orar, valentía para convertirnos, amor al Santísimo Sacramento y a la santa Misa, confianza filial en la Virgen María y compasión verdadera ante el sufrimiento de los demás.
Enséñanos a no huir de nuestras cruces, sino a vivirlas unidos a Cristo; a buscar siempre la misericordia de Dios y a convertir nuestra fe en obras concretas de amor.
Intercede especialmente por los enfermos, por quienes viven solos, por los que han perdido la esperanza, por quienes viven en pecado alejados de Dios y por todos los que se encomiendan a nuestra oración.
Que, siguiendo tu ejemplo, podamos hacer de nuestra vida una ofrenda de amor y llegar un día a la alegría eterna en la presencia de Dios. Amén.
San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.
San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.
San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.