SEGUNDO DOLOR
LA HUIDA A EGIPTO
SEPTENARIO
A LA VIRGEN
DE LOS DOLORES
P. Francesco María Pecoroni
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
SEGUNDO DOLOR
LA HUIDA A EGIPTO
«Levántate y toma al niño y a su madre;
y escapen a Egipto» (Mat. 2, 13).
Considera qué gran dolor ocupó el corazón de la Santísima Virgen cuando, en medio de la noche y del invierno, sin parientes que la consolaran, sin amigos que la ayudaran, sin guía que la dirigiera, desprovista de todo, temblando y afligida, recibió este verdadero golpe. Con su afligido esposo José y con su tierno Hijo Jesús, huyó apresuradamente, emprendiendo un largo y desastroso viaje de cuatrocientas millas y más, que es la distancia aproximada entre Judea y Egipto, adonde tuvo que huir por orden del ángel.
¡Oh Dios! De tan solo pensar en esto se me rompe el corazón de dolor en el pecho. ¿Y qué tribulación puede considerarse mayor que esta?, nos dice San Juan Crisóstomo en su Homilía sobre el capítulo 2 del Evangelio de San Mateo: ¿que un niño apenas nacido, colgado del cuello de su Madre, privado de todo auxilio humano, con su misma Madre pobrecita, sea forzado a huir a Egipto?
¡Pobres errantes desconocidos! ¿Y cómo harán ahora para protegerse del frío, dónde se refugiarán por la noche y dónde encontrarán comida? ¡Cuántos peligros, cuántas aprensiones, cuántos temores habrán asaltado y oprimido el corazón de la más tierna y querida Madre!
¡Ah, inhumanidad, barbarie de Herodes! Pero no: yo, por otro lado, soy más impío, más cruel que Herodes, porque si él te afligió solo una vez, yo a menudo te afligiré con mis faltas continuamente. Solo una vez puso a tu Hijo en fuga; en cambio, yo, a cada hora, en todo momento, por la furia de mis pecados, lo obligo a irse, lo alejo de mi alma.
Herodes lo persiguió y, al final, no lo conocía por Dios verdadero; mientras que yo lo conozco, lo confieso como Dios verdadero, Creador y Redentor de mi alma, mi estimado y amorosísimo Benefactor, y, con todo esto, no recibe de mí más que continuos insultos.
Ah, no, ya no quiero ofenderlo más en el porvenir. Concédeme, Dolorosa Reina mía, el perdón de mis pecados pasados, amor hacia tu Hijo y compasión de tu acerbo dolor.
Haz que arda mi corazón
en amor a Cristo Dios,
y gane su compasión.
GRACIA QUE DEBE PEDIRSE
María Santísima, por aquel gran Dolor que sufriste cuando aceptaste huir a Egipto para salvar de la ira de Herodes la vida de tu querido Jesús, oh, concédeme gracia para que, en la angosta y peligrosa vía hacia el cielo, yo quede libre de las tentaciones de todos mis enemigos espirituales.
FRUTO A RECOGERSE
EN ESTE SEGUNDO DOLOR
I. La razón por la cual Herodes se movió a perseguir a Jesús, obligándolo a huir y causando sufrimiento a la Virgen, fue la ambición y el deseo de dominar, porque temía que Jesús se llevara su corona y el reino. A partir de aquí, debes aprender a odiar el orgullo y la vana grandeza del mundo.
II. La Santísima Virgen fue informada por medio de su esposo San José de que tenía que huir por la noche y, de repente, sin esperar a la mañana, obedeció. Aprende a no demorarte en obedecer todo lo que Dios, por sus inspiraciones internas o por otros medios, te haga entender como su santa voluntad.
III. La Santísima Virgen dejó todo lo que tenía en su pobre casa, feliz solo de tener consigo al Hijo de Dios. Así aprende que, cuando Dios te llama a huir del mundo y del pecado, debes dejar todo lo que pueda retenerte, alegrándote de tener contigo a Dios.
***
Nuestra Señora prometió a santa Brígida que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:
1. “Yo concederé la paz a sus familias.”
2. “Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios.”
3. “Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos.»
4. “Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas.”
5. “Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas.”
6. “Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.
7. “He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno.”
***
Ofrezcamos el rezo de siete avemarías en recuerdo de los siete dolores de nuestra Señora.
7 Avemarías
Bendita y alabada sea la pasión y muerte
de nuestro Señor Jesucristo,
y los Dolores de su Santísima Madre
al pie de la cruz.
ORACIÓN
Imprimid, Señora, vuestras llagas en mi corazón, para que en ellas recoja dolor y amor: dolor, para soportar por vos todos los dolores, amor, para despreciar por vos todos los amores. Amén.
Finalmente, no olvides recitar la Corona de los Siete Dolores en este día y visitar con devoción y recogimiento el altar de la Santísima Virgen de los Dolores. Por decreto de su S.S. León XIII la corona de los siete dolores de la Virgen satisface el rezo del rosario.
TEXTO Y VIDEO DE LA CORONA DE LOS SIETE DOLORES
https://misagregorianatoledo.blogspot.com/2023/09/corona-de-los-siete-dolores-de-la.html
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Inmaculado, Purísimo y Doloroso Corazón de María, sed la salvación mía.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.