lunes, 12 de marzo de 2018

TAL ES NUESTRO DIOS Y SEÑOR, EXCELSO PARA HACERNOS, HUMILDE PARA REGENERARNOS. San Agustín



COMENTARIO AL EVANGELIO CATENA AUREA

LUNES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA
Forma extraordinaria del Rito Romano

Comentario de San Agustín, in Ioannem, tract.10
Tal es nuestro Dios y Señor, excelso para hacernos, humilde para regenerarnos; mientras anda entre los hombres, sufre las debilidades humanas y esconde su divinidad. He aquí que tiene Madre, parientes y discípulos. Y los hermanos proceden de donde procede la madre, porque la Sagrada Escritura suele llamar hermanos, no sólo a los que nacen de una misma madre o de un mismo padre, sino de una misma familia, como sucede con los primos y los sobrinos. ¿De dónde pudo el Señor tener hermanos? María no alumbró más que una vez. ¿Cómo creer otra cosa, si en ella empezó la dignidad de las vírgenes? Abraham era tío paterno de Lot ( Gén 12), y Jacob tuvo por tío materno a Labán, de Siria ( Gén 28), y sin embargo se llamaban hermanos ( Gén 13).
Se concedió a aquel pueblo el ofrecimiento de estos sacrificios por ser muy carnal, con el fin de que no se dedicase al culto de los ídolos; por esto sacrificaban bueyes, ovejas y palomas.
Y Aquél que sería más adelante azotado por los judíos, los azotó antes. Por esto sigue: "Y haciendo de cuerdas una especie de látigo, los echó a todos del templo", etc.
Aquel templo no era otra cosa más que una figura, y el Señor arrojó a todos los que venían allí a traficar. ¿Y qué es lo que allí vendían? Lo que los hombres necesitaban para los sacrificios de aquellos tiempos. ¿Qué hubiera dicho si allí hubiera encontrado borrachos? Si no debe hacerse negociación ninguna en la casa del Señor, ¿deberá hacerse casa de bebidas?
Es comido también por el celo de la casa de Dios aquél que se esfuerza por enmendar todo lo malo que en ella encuentra, y si no puede enmendarlo, lo tolera, pero se aflige. Por lo tanto, si te esfuerzas porque en tu casa nada malo se haga, en la casa de Dios, donde se encuentra la salvación, ¿deberás tolerar, en lo que de ti dependa, si algo malo encuentras? Si es un amigo, se le advierte con prudencia; si es tu mujer, repréndela con severidad; haz todo lo que puedas y según sea la persona que tengas a tu cargo.
Los que venden en la Iglesia son los que buscan lo que les agrada y no lo que le agrada a Jesucristo, haciéndolo todo vendible, porque quieren ser pagados. Simón Mago quiso comprar la gracia del Espíritu Santo, porque se proponía venderla. Era de aquellos que vendían palomas, porque el Espíritu Santo apareció en forma de paloma; pero la paloma no se vende, se da gratis, porque se llama gracia.
Se entienden por bueyes los apóstoles y los profetas que nos prepararon las Sagradas Escrituras. Y aquellos que engañan a los pueblos, de quienes esperan recibir honores con estas mismas Escrituras, venden los bueyes y venden las ovejas, esto es, a los mismos pueblos. ¿Y a quién los venden sino al diablo? Todo lo que se separa de la única Iglesia, ¿quién lo recibe sino el león rugiente que por todas partes ronda, buscando a quien devorar, según dice San Pedro? ( 1Pe 5,8).
El Señor nos dio a conocer todo esto cuando hizo aquel látigo de retazos de cordel y azotó a todos los que negociaban en el templo. Además, cada uno añade a sus pecados, una nueva malicia cuando comete esta clase de faltas, mas cuando los hombres sufren algo por sus pecados, reconozcan que el Señor hace como un azote de varios cordeles, y aun les advierte que muden de vida, porque si no, en el final oirán aquellas palabras: "Atadle de pies y manos" ( Mt 22,13).
Lo resucitó su Padre en realidad, a quien se dice en los salmos: "Levántame y volveré a ellos" ( Sal 40,11). Pero ¿qué hizo el Padre sin el Verbo? Por lo tanto, lo mismo que el Padre resucita al Hijo, Este resucita también, porque el Hijo había dicho: "Yo y el Padre somos uno solo" ( Jn 10,30).
Aunque el Señor tomó su cuerpo de la descendencia de Adán, no tomó su pecado; de él tomó el templo de su cuerpo, pero no la maldad, que había de arrojar de ese templo. Si se combinan cuatro nombres griegos: anatole, que quiere decir Oriente, dysis, que quiere decir Occidente, arctos, que quiere decir Norte, mesembria, que quiere decir Sur, tenemos las letras que forman el nombre de Adán 3. Se dice que el Señor habrá de reunir a sus escogidos de los cuatro vientos de la tierra cuando venga el día del juicio. Las letras del nombre de Adán tienen este número, según los griegos, y allí se ve que el templo ha sido edificado en cuarenta y seis años. Tiene Adán, a que es uno y d que es cuatro, a que es uno y m que es cuarenta. Y así tenemos los cuarenta y seis. Los judíos, como eran carnales, todo lo interpretaban en sentido material, y Jesús habla en sentido espiritual; mas nos dio a conocer de qué templo hablaba por medio del Evangelista. Sigue, pues: "Mas él hablaba del templo de su cuerpo".