BREVE MES
DE MAYO
CONSAGRADO
A MARÍA
Misal de los files. P. Ribera.
ORACIONES INICIALES
Por la señal de la santa cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro +. En el nombre del Padre + y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
¡Santísima Madre de Dios y Madre nuestra! Aquí me presento delante de Vos, para tributaros mis pobres obsequios en este mes de Mayo, consagrado a vuestro culto. Dignaos aceptarlos como prueba del amor que os profeso, y haced que sean a mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de mi alma. Amén.
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno que haya acudido a Vos, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Virgen Madre de las vírgenes!, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a parecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh purísima Madre de Dios!, mis humildes súplicas; antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente y concederme lo que os pido.
Léase ahora la consideración propia del día.
ORACIONES FINALES
Para finalizar se hacen, las siguientes deprecaciones:
Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida acordaos de mí, miserable pecador. Avemaría.
Acueducto de las divinas gracias, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.
Reina de cielos y tierra, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.
Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, alcanzadme de vuestro Santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría.
Abogada y refugio de los pecadores, asistidme en el trance de mi muerte y abridme las puertas del Cielo. Avemaría.
Oración final: ¡Oh María, prado amenísimo de las delicias de todo un Dios, huerto cerrado y jardín florido! Postrado a vuestras plantas soberanas, os ofrezco la Flor espiritual de este día, y por ella os pido me hagáis participante de la fragancia de vuestras virtudes, plantándolas todas en mi pobre corazón. Regadlo, Madre mía, con el rocío de la divina gracia, para que, dando frutos de justicia y santidad, pueda después merecer la eterna gloria. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.
***
CONSIDERACIONES PARA CADA DÍA DEL MES
Día 1.- María fue predestinada para ser Madre de Dios. Yo he sido creado para salvar mi alma. Pensaré hoy un minuto: ¿me salvaré con la vida que actualmente llevo?
Día 2.- María fue Inmaculada. Yo estoy lleno de malas inclinaciones. ¿Procuro resistir a ellas? ¿Soy víctima de alguna pasión?
Día 3.- María fue llena de gracia. ¿Estoy yo en gracia de Dios? ¿Hay en mi conciencia algún pecado que me cause remordimiento?
Día 4.- María fue nuestra Corredentora. Yo soy cristiano, pero, ¿corresponden mis obras a la dignidad de cristiano y redimido por Jesús y María?
Día 5.- María fue santa y santísima. Yo soy un pobre pecador, aunque esta afirmación repugne a mi amor propio. ¿Lo reconozco y me humillo ante Dios?
Día 6.- María hace las paces entre Dios ofendido y el hombre pecador. Debo ser agradecido por ello. Si hoy muriese, ¿sería Jesús mi Hermano o mi Juez?
Día 7.- María nos ama, porque sabe que nos ama Dios. Muchas veces digo que amo a María. Pero si la amo, ¿por qué peco?
Día 8.- María es Madre de Dios. Esta dignidad, casi infinita, la coloca por encima de todos los Ángeles y Santos. Grande es por tanto su poder. ¿La invoco y la venero debidamente?
Día 9.- María es Madre nuestra. Así lo quiso Jesús al expirar en la cruz. Ella nos ama como a hijos suyos. ¿Soy yo digno de tal Madre?
Día 10.- María es modelo de toda virtud. ¿Pueden los demás edificarse con mis buenos ejemplos? Si no la imito, ¿cómo puedo decir que la amo?
Día 11.- María era piadosa y devota. ¿Cumplo yo mis prácticas cristianas? ¿Las dejo por respetos humanos o por motivos vanos?
Día 12.- María era amable y respetuosa con todos. ¿Cómo me porto con los de mi familia? ¿Me hago repulsivo con mi mal genio reprimido?
Día 13.- María era digna de toda veneración. ¿Procuro yo hacerme respetar con el cumplimiento exacto de mis deberes familiares y sociales?
Día 14.- María, como su divino Hijo, hacía bien a todos. Es la gran Bienhechora. ¿Procuro hacer bien a los demás? ¿Doy limosna a los necesitados?
Día 15.- María es la Reina de cielos y tierra porque es Madre de Dios. Inmenso es su poder. Yo también, con su auxilio seré poderoso para vencer las tentaciones, por fuertes que éstas sean.
Día 16.- María es nuestra abogada. Ella intercede por nosotros, ¿quién no confiará en Ella? ¿Qué podemos temer con tal intercesora? Acudamos a Ella confiadamente.
Día 17.- María es misericordiosa. Se compadece de nuestras miserias; y tanto más se compadece cuando mayores son las miserias de los que la invocan.
Día 18.- María es refugio de pecadores. ¿Quién más miserable que el que está en pecado? ¿Quién más digno de compasión que el que está en peligro cierto de caer en el infierno?
Día 19.- María era humilde. Con su ejemplo nos enseña a reprimir los ímpetus de nuestro orgullo. ¿Eres de aquellos que se hacen antipáticos por su soberbia?
Día 20.- María era casta y pura. Su vida contrasta radicalmente con la depravación de costumbres de nuestros días. ¿Te afea alguna salpicadura de vicio impuro?
Día 21.- María era pobre, a pesar de ser descendiente de reyes. ¿Tienes apegado el corazón al dinero? ¡Cuántos imitan a Judas por un puñado de oro que tendrán que dejar un día!
Día 22.- María guardó fidelidad a Dios y a los hombres. Guarda tú perfecta fidelidad en tu estado, en tu profesión y oficio. Que la conciencia no tenga que reprocharte nada.
Día 23.- María era pacífica. Hay caracteres que ni tienen paz consigo mismos ni la dejan tener a otros. ¡Qué poco imitan esos tales la paz y la tranquilidad que reinaba en la casa de Nazaret!
Día 24.- María era modesta. Todos cuantos la miraban se sentían mejorados en su espíritu. La falta de modestia sólo puede agradar a los seres moralmente degenerados.
Día 25.- María padeció mucho. Ella sí que sabe lo que es padecer. Y te enseña también a saber sufrir las penas de esta vida con resignación y paciencia.
Día 26.- María es nuestra defensa, contra todos los ataques de nuestros enemigos espirituales, contra todos los incentivos del mundo, contra toda tentación.
Día 27.- María es estrella del mar. Porque nos guía en nuestras dudas y peligros. ¡Dichoso quien pone su salvación en manos de María!
Día 28.- María es ciudad de refugio, a quien podemos acudir para librarnos de la justa indignación de Dios a causa de los pecados cometidos. Encomendémonos a Ella.
Día 29.- María será nuestra consoladora. En la hora de nuestra última agonía y no dejará perecer a ninguno de sus devotos. ¡Qué confianza ha de inspirarnos Ella!
Día 30.- María es la puerta del Cielo. Por Ella entraremos en la posesión de nuestra eterna felicidad. ¡Qué seguridad es entrar en el Cielo acompañados de María!
Día 31.- María es Medianera de todas las gracias. Dios pudo concedernos sus gracias sin María; pero ha determinado no concederlas sino por su intercesión. Pidámoslo todo por Ella.
