Viernes de la I semana de Pascua
De las llagas con que Cristo resucitó.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA
EL TIEMPO PASCUA
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Viernes de la I semana de Pascua
De las llagas con que Cristo resucitó.
PUNTO PRIMERO. Contempla hoy viernes a Cristo nuestro Señor resucitado y glorioso con las señales de su pasión, cada una más resplandeciente que el sol; y mírala gloria que le dio su Eterno Padre por lo que padeció por los hombres, y que aunque pudo resucitar sin aquellas señales, como resucitó sin las de los azotes y espinas, y las que hicieron en su divino rostro las bofetadas que le dieron, quiso dejar las de los clavos y costado porque eran señales de su cruz, por la cual y en la cual consumó nuestra redención; de lo que has de sacar un grande aliento y consuelo en tus penas y fatigas, acordándote que son prendas de la gloria, y medio para alcanzarla, y que dentro de pocos días se han de convertir en descanso eterno, de que has de gozar en la bienaventuranza.
PUNTO II. Considera las causas por qué Cristo reservó las llagas de su pasión en su sagrado cuerpo después de su resurrección, de las cuales fue una para despertar nuestra memoria y refrescar la de su pasión en nosotros y darnos a entender que así como dice san Juan en su Apocalipsi que en el cielo cantaban los ángeles y los bienaventurados cánticos de su pasión, así en la tierra los deben cantar sus escogidos, teniéndola siempre presente, meditándola y contemplándola, y hablando de ella en sus pláticas, porque no hay cosa más gustosa para el Señor; pídele a Dios gracia para meditarla como debes, con la ternura y agradecimiento a tan grande merced que tienes obligación.
PUNTO III. Considera otra razón que trae san Bernardo, y es para interceder por los hombres delante del Eterno Padre, mostrándole sus llagas abiertas y pidiéndole por ellas el perdón de sus culpas, y que les haga nuevas gracias y mercedes ¡Oh Señor, qué gracias te daré por el amor queme tienes, pues no una, sino tantas veces quisiste abrir las llagas de tu sagrado cuerpo por mí! ¡Oh alma mía! mira qué abogado tienes delante de la presencia de Dio , y la escritura firmada con su sangre que presenta en su tribunal por ti; ora con él y ofrece aquellas llagas preciosísimas en satisfacción de tus pecados, y pídele al Eterno Padre por ellas que te haga nuevas mercedes, y que pues su valor es infinito, por mucho que pidas y recibas valen más; y pide para ti y para toda la Iglesia abundancia de bienes celestiales, y suple con su valor el que falta a tus obras.
ΡUNTO IV. Considera lo que dice san Pablo, que traía en su cuerpo esculpidas las llagas de Cristo, ya por la mortificación y penitencia, haciéndose una imagen suya, ya por lo que se honraba de ellas, preciándose de la ignominia de Cristo más que de todas las honras del mundo, y ya por la agradecida memoria que tenía siempre de tan señalado beneficio: de lo cual tengo de sacar mirarme siempre en este espejo del Redentor para transformarme en él y hacer mi cuerpo una estampa suya por la mortificación y penitencia, y honrarme de sus ignominias, como él se honró de padecerlas por mí, y animarme con su ejemplo a padecer cruz y muerte, si fuese necesario, por su servicio.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.