miércoles, 31 de diciembre de 2025

LA CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR #meditacion de #navidad #evangelio

MEDITACIÓN

De la Circuncisión del Señor.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

ORACIÓN PARA COMENZAR

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

1 de enero

MEDITACIÓN

De la Circuncisión del Señor.

 

Dice el evangelista san Lucas (1), que en cumpliéndose los ocho días del nacimiento de Cristo, fue circuncidado y le llamaron Jesús, nombre que le dio el ángel antes de ser concebido.

PUNTO PRIMERO. Considera la obediencia tan puntual que tuvo Cristo sujetándose a la ley que no le obligaba y cumpliéndola puntualísimamente, para que tú aprendas a sujetarte y cumplir con toda puntualidad la ley divina, y los preceptos y reglas que por tantos títulos estás obligado a cumplir; la primera acción que obró Cristo después de su nacimiento, fue la obediencia de la ley; porque así como Adán empezó por desobediencia la perdición del mundo, Cristo empezó por la obediencia su restauración, dándonos documento de la importancia de esta virtud, y que por ella restaurarás lo que hubieres perdido por la libertad y menosprecio de su ley: pídesela a Dios de todo tu corazón y disponte a ejemplo del Salvador a obedecer puntualísimamente a todo lo que te mandaren por arduo y trabajoso que sea, considerando que Jesús obedeció en tan tierna edad a precepto tan duro y doloroso, cumpliéndole a costa de su propia sangre .

PUNTO II. Considera la humildad profunda de Cristo y la caridad tan ardiente que resplandece en su circuncisión, pues siendo la misma santidad en quien no cabe pecado, quiso tomar la marca de pecador y humillarse hasta el abismo, siendo tenido por manchado el que era la misma pureza, y tomando la medicina de nuestras llagas el que ninguna tenía, y derramando el precioso bálsamo de su sangre para cura y remedio de nuestras enfermedades; y confúndete de ver tu soberbia que siendo pecador quieres parecer justo, y estando llagado con las heridas de tantos pecados como has cometido en tu vida, rehúsas tomar la medicina de la penitencia saludable para ellas: arrójate a sus pies y dale inmensas gracias por la merced que te hace: aprende a humillarte en su presencia y a dar de mano a toda estimación mundana: recoge con agradecimiento y devoción las gotas de aquella preciosa sangre en lo íntimo de tu corazón, y pídele al Señor con lágrimas que no caigan en tierra ni se pierdan, sino que bañen tu alma y la purifiquen de toda mancha de pecado y de toda imperfección.

PUNTO III. Circuncidase Cristo a los ocho días para darnos ejemplo de abrazar, como dice San Pablo (2), la circuncisión espiritual, aunque nos cueste dolor, circuncidando con el cuchillo de la mortificación las superfluidades de la carne y los apetitos y sentidos corporales: circuncida pues tú a ejemplo de Cristo la lengua de las palabras ociosas y enojosas a tus prójimos, los oídos de las curiosidades y vanidades del siglo, los ojos de las vistas ocasionadas, el gusto de los manjares superfluos y deliciosos, el tacto de las blanduras y regalos, los pies de las salidas superfluas y los pasos escusados, las manos de las dádivas y de las obras menos ajustadas a la ley santa de Dios, y las potencias del entendimiento, memoria y voluntad, de todos los pensamientos y afectos menos ordenados: entra la mano en tu pecho y mira lo que pasa por tu corazón, y corta a ejemplo de Cristo todo lo superfluo de tu vida, y lo que te puede ser ocasión de pecado o impedirte el camino de la perfección, acordándote de lo que enseñó el Salvador, que si fuere necesario, debemos sacarnos el ojo de la cara y cortar la mano y el pie para que no nos impidan el camino del cielo, adonde vale más entrar circuncidados de estos miembros que con ellos en el infierno.

PUNTO IV. Considera el dolor que tendría la Santísima Virgen, viendo padecer a su Sagrado Hijo, las lágrimas que derramaría y la compasión que le tendría, y cómo recogería la sangre y carne preciosa de Cristo, y la guardaría como riquísimo tesoro, ofreciéndola al Eterno Padre por la redención del mundo, y con mas afecto, si como dicen algunos, ella misma le circuncidó con indecible valor, mostrándose obediente en tan difícil y penosa obediencia; acompaña a la Reina de los ángeles en esta acción, compadeciéndote con ella de lo que el Salvador padece por tu causa: duélete de su dolor, y ofrece al Eterno Padre su preciosa sangre en sacrificio por tus pecados, y la tuya misma, si fuere necesario derramarla en su servicio; y aprende del valor de la Reina del cielo a sacrificar a Dios los hijos de tu corazón con el cuchillo de la mortificación, y pídele que te alcance de la Divina Majestad favor y gracia para seguir su ejemplo, y circuncidar tu espíritu y tu carne de todo afecto menos ordenado.

(1) Lc. 2. (2) Rom. 2 y 4.

 

 

 

ORACIÓN PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.