Jueves después del domingo de la Ascensión.
Sobre la Ascensión del Señor
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA
EL TIEMPO PASCUA
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Jueves después del domingo de la Ascensión.
Sobre la Ascensión del Señor.
PUNTO PRIMERO. Considera el gozo que tuvieron los apóstoles, cuando Cristo se les apareció y vino a despedir de ellos, el cual sería a medida del deseo de verle y comunicarle. Pídele al Señor que no se parta sin visitarte y consolarte, como hizo a sus sagrados discípulos, y que no mire a tus pecados, sino que te consuele y anime, y te dé su santa bendición.
PUNTO II. Considera que se les apareció estando comiendo ; porque Dios no señala tiempo para sus consolaciones, y las da fuera de la oración, por las peticiones que en ella hicieron, para que no se envanezcan los suyos, juzgando que por sus fuerzas sacaron el agua de la consolación; ora y clama, y pide al Señor, y espera en él, que siempre es fiel con los suyos, y cuando menos lo esperes sentirás el fruto de tu oración, visitándote y consolándote fuera de ella, como lo hizo con los sagrados apóstoles en esta ocasión.
PUNTO III. Considera lo que advierte san Gregorio, que Cristo se sentó a comer con sus discípulos, y que consagró el pan y le repartió, ý comió él mismo, y luego se levantó al cielo, porque supiésemos la virtud de este divino manjar, que levanta los corazones y las almas con Cristo al cielo, si le recibimos dignamente ¡Oh Señor! dadme que yo me disponga una vez para recibiros como debo; disponedme vos para vos, y abrase y eleve este fuego sagrado mi alma, para amaros, desearos y serviros eternamente como debo.
PUNTO IV. Contempla cómo Cristo llevó a sus discípulos al monte de los Olivos, que son símbolo de paz; porque la paz es uno de los medios para subir al cielo; y cómo se despidió de ellos con tan dulces palabras y tiernos abrazos; cómo les dio su bendición; lo que sintieron sus corazones; el ansia que tendrían todos de caminar con él; cómo subió poco a poco, porque le iba deteniendo el amor de los que dejaba en el mundo; cómo se remontó y se interpuso una nube que le encubrió de sus discípulos, en cuyos corazones no pudo dejar de hacer sentimiento la pérdida de su vista, aunque fue sin culpa suya: mira no le pierdas tú de vista por la tuya; considera la nube de pecados que has puesto entre Dios y tu alma, y que pierdes su vista y sus favores por ellos; pide al Señor gracia para enmendarte, y que no sean parte para desterrarte de su reino y perder su vista eternamente.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.