lunes, 18 de mayo de 2026

De cómo arma Dios a los suyos para los trabajos

 


Martes después del domingo la Ascensión.

De cómo arma Dios a los suyos para los trabajos

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO PASCUA

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes después del domingo la Ascensión.

De cómo arma Dios a los suyos para los trabajos.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Cristo avisa con tanto tiempo a sus discípulos de las persecuciones que han de padecer por él, para que se preparen con oración, meditación, ayunos y penitencias, y no los cojan, desarmados y se escandalicen cayendo en impaciencias y pecados. Toma esta lección y ten por dichas a ti las palabras del Salvador, pues eres discípulo suyo, y prevente para la tribulación desde luego con la meditación de lo que padeció por ti, y de la paciencia que tuvo en todas persecuciones y trabajos: ármate con esta meditación, como lo aconseja san Pedro, para que no caigas en la tentación.

 

PUNTO II. Considera que, como dice san Gregorio, los avisa Cristo antes que vengan los trabajos, porque causan menos sentimiento previstos y esperados. Si el tiro de la saeta nos coge desprevenidos y sin verla, mal la podremos rechazar; pero si la vemos venir y sabíamos que nos la habían de tirar, la podremos resistir; piensa despacio delante de Dios cuántas flechas te amenazan ya en esta vida, ya en la otra, ya en el cuerpo, ya en el alma, ya de los hombres, ya de los demonios; y carga el peso de la consideración en lo futuro de la otra vida y en las acusaciones que has de padecer en el tribunal de Cristo y en los tormentos eternos y el riesgo de caer en ellos; acuérdate que de todo te ha avisado el Salvador y prevente para lo porvenir. Mira cómo te has de armar y defender de tantos enemigos como te cercan, y que los menos y más flacos son los del cuerpo, los más y más terribles los del alma, y póstrate delante de Dios pidiéndole favor y gracia para prevenirte desde luego, como te lo aconseja en su Evangelio, pues no sabes la hora en que vendrá.

 

PUNTO III. Considera y medita aquellas palabras de Cristo: vendrá la hora en que todos los que os mataren, piensen que hacen servicio a Dios. Pondera que a todas sus tribulaciones con ser tantas, Ilama una hora por la brevedad, porque todo pasa brevemente, y por una hora de padecer aquí les dará una eternidad de gozar allá en la bienaventuranza ¡Oh dichosa hora y bien empleada, en que los siervos del Señor tienen tan grande ganancia! Levanta los ojos al cielo, y contempla la gloria de los mártires y santos; y mira los premios de que gozan y gozarán eternamente por una hora que padecieron en esta vida, y esfuérzate con su ejemplo a padecer por Cristo, para gozar con él eternamente en el cielo.

 

PUNTO IV. Considera la ignorancia, como dice el Redentor, de los hombres, que tienen lo malo por bueno y las ofensas de Dios por vicios suyos, y le persiguen pensando que le sirven, porque están ciegos y no conocen al Señor, ni a su Hijo Jesucristo. Tiende los ojos por el mundo, y mira cuantos son los ciegos que hay en él, y cuán pocos los que en verdad le conocen; llora su ceguedad, y pide a Dios les dé luz para que le conozcan y salgan de las tinieblas en que viven, y no per sigan a los que le sirven, sino que los ayuden y favorezcan, para que en todos sea glorificado Dios

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.