Martes de la V semana de Pascua
De la oración y doctrina del Evangelio
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA
DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA
EL TIEMPO PASCUA
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Martes de la V semana de Pascua
De la oración y doctrina del Evangelio. (Joann. 16.)
PUNTO PRIMERO. Considera la virtud y fuerza de la oración para con Dios, pues nos empeña Cristo su palabra de que nos concederá el Eterno Padre cuanto le pidiéramos en ella. La oración aplaca la ira de Dios, franquea los cielos, y rinde su voluntad y alcanza los bienes espirituales y temporales, las lágrimas y la contrición de los pecados, y la gracia y amistad con Dios y la herencia del cielo, y cuanto podemos desear; y así dice el Redentor que oremos y pidamos para que nuestro gozo sea lleno; porque la oración llena las almas de gozo, y por ella alcanzamos el lleno de nuestros deseos ¡Oh virtud celestial! ¡Oh gracia que alcanza la gracia y la herencia de la gloria! ¡Oh llave que abre los cielos y los tesoros de Dios! Dadme, Señor, esta gracia con que las alcance todas, y resolución firmísima de no faltar en la oración por todos los intereses criados, sino perseverar en ella toda mi vida, hasta continuarla en la otra eternamente. Amen.
PUNTO II. Pondera aquellas palabras del Salvador que dice: yo os empeño mi palabra que os con cederá el Padre cualquiera cosa que le pidiéredes en mi nombre. Contempla la virtud del nombre de Cristo y lo que vale y puede para con Dios por los grandes merecimientos de su sangre; pídele por ellos y en su nombre todo cuanto necesitares, que sus méritos son infinitos y por más que pidas, merecen siempre más.
PUNTO III. Considera cómo Cristo dice que pidamos; porque él rogará juntamente al Padre por nosotros, acompañando su oración a la nuestra, asistiéndonos y patrocinándonos cuando oremos a Dios; con tal patrón e intercesor ten firmísima con fianza de que alcanzarás lo que pidieres, pídele siempre que te acompañe cuando entrares en la oración, y que te cumpla esta palabra orando contigo y por ti al Padre, y que ofrezca tus oraciones y supla con sus merecimientos lo que falta a los tuyos; y ten confianza en su bondad de que si haces esto con fervor, sentirás su favor y tendrá buen logro tu oración.
PUNTO IV. Considera lo que dice Cristo, que alcanzó lo que pedía el que vino a la media noche a pedir a su amigo; porque como dice san Pedro Crisólogo, ninguna hora hay mejor para negociar con Dios; lo uno por el silencio y la quietud de aquel tiempo, lo otro por el secreto en la oscuridad de la noche; lo otro por la mortificación de quebrantar el sueño y dejar el reposo del cuerpo, que toman comúnmente los hombres entonces para vacar a la oración y comunicar con Dios; el cual se da por servido de los que le alaban y bendicen, cuando los demás le olvidan con el sueño de la noche. Saca de aquí propósitos de orar en aquel tiempo y de esmerarte en servir a Dios más, cuando los otros le olvidan, y de quebrantar el sueño y dejar el alivio y el descanso del cuerpo por buscar el del alma, que se halla en la oración y la comunicación con Dios.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.