jueves, 9 de abril de 2020

LOS APOSTOLES NECESITABAN PURIFICACIÓN. San Jerónimo



COMENTARIO AL EVANGELIO 
San Jerónimo 
Jueves Santo
El Señor en el Evangelio, se ciñe una toalla, prepara una palangana para lavar los pies a sus discípulos y realiza un servcio de esclavo. De acuerdo, nos enseña la humildad para que nosotros nos sirvamos mutuamente. No lo niego, no lo rechazo. 
¿Qué es lo que en realidad dice Pedro cuando se resiste: Si no te lavo los pies no tendrás parte conmigo; y el responde: Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza? Estando el Señor a punto de subir al cielo, viendo a los apóstoles, como hombres aferrados a la tierra, todavía tenían los pies manchados de la impureza de los pecados, los quiere librar enteramente de sus culpas, para que se les pueda aplicar el dicho del profeta: Que hermosos los pies de los que llevan la buena nueva de la paz; y pudieran apropiarse las palabras que dice la Iglesia: Me he lavados los pies, ¿cómo me los voy a ensuciar? Y tambien para que, si después de la Resurrección se les pegaba algo de polvo a los pies, lo sacudan contra la ciudad impía, en prueba de que su propio esfuerzo había llegado al extremo de haber manchando en parte sus propios pies, haciéndose judíos con los judíos y gentiles con los gentiles. 
Así pues, lo mismo que los apóstoles necesitaban de purificación para sus pies, así también Isaías que no había pecado más que de palabra, tenía los labios impuros (...)
Isaías por estar compungido y proclamarse miserable, se hace digno de purificación; pero el pueblo, que no sólo no hace penitencia sino que no siquiera sabe que tiene labios impuros, no merece el remedio de la purificación. Según este ejemplo hemos de procurar ser justos nosotros mismos y no habitar con los pecadores.