domingo, 15 de diciembre de 2019

JUAN APARECIÓ: NUESTRO DIOS EXISTÍA. San Jerónimo


Comentario al Evangelio
San Jerónimo
III domingo de Adviento
Conforme está escrito en Isaías el profeta: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Conforme está escrito en Isaías. En cuanto soy capaz de recordar y buscar en mi mente, repasando con la máxima atención tanto la traducción de los setenta, como los mismos textos hebreos, nunca he podido encontrar que esto esté escrito en el profeta Isaías. Lo de: «Mira, envío mi mensajero delante de ti», está escrito, sin embargo, al final del profeta Malaquías, ¿cómo es que el evangelista Marcos dice aquí «conforme está escrito en el profeta Isaías?» Los evangelistas hablaban inspirados por el Espíritu Santo. Y Marcos, que esto escribe, no es menos que los demás. En efecto, el apóstol Pedro dice en su carta: «Os saluda la elegida como vosotros, así como mi hijo Marcos». ¡Oh apóstol Pedro, tu hijo Marcos, hijo no según la carne, sino según el espíritu, instruido en las cosas espirituales, ignora esto! Y lo que está escrito en un lugar, lo asigna a otro. «Conforme está escrito en el profeta Isaías: Mira, envío mi mensajero delante de ti». Porfirio, aquel impío, que escribió contra nosotros y que vomitó su rabia en muchos libros, se ocupa de este pasaje en su libro decimocuarto, y dice: «Los evangelistas fueron hombres tan ignorantes, no sólo en las cosas del mundo, sino incluso en las divinas Escrituras, que lo escrito por un profeta lo atribuyen a otro». Esta es su objeción. ¿Qué le responderemos nosotros? Gracias a vuestras oraciones me parece haber encontrado la solución. Conforme está escrito en el profeta Isaías. ¿Qué es lo que está escrito en el profeta Isaías? «Voz que clama en el desierto: Preparad el camino del señor, enderezad sus sendas».
Esto es lo que está escrito en Isaías. Ahora bien, esta misma afirmación se halla expuesta más ampliamente en otro profeta. El evangelista mismo dice: Este es Juan el Bautista, de quien también Malaquías dijo: «Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino». Por tanto, lo que dice que está escrito en Isaías, se refiere a este pasaje: «Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas». Para probar que Juan era el mensajero, que había sido enviado, no quiso Marcos recurrir a su propia palabra, sino a la profecía del profeta. Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión... Juan apareció: nuestro Dios existía. Lo que apareció, dejó de ser y, antes de aparecer, no existió. Por el contrario, el que existía, existía antes y existía siempre y nunca ha tenido principio. Por ello, de Juan el Bautista se dice apareció, esto es, egueneto, mientras del Señor y Salvador se dice existía. Cuando se dice existía significa que no tiene principio. Él mismo es el que dijo: «El que me ha enviado»: pues el ser no tuvo principio.
Apareció Juan en el desierto, bautizando y predicando. En el desierto apareció la voz que tenía que anunciar al señor: otra cosa no debía proclamar sino la venida del Salvador. Apareció Juan en el desierto.

¡Feliz innovación: abandonar a los hombres, buscar a los ángeles, dejar las ciudades y encontrar a Cristo en la soledad! Apareció Juan en el desierto, bautizando y predicando: bautizaba con su mano, predicaba con su palabra.