lunes, 15 de junio de 2026

De la dracma perdida.


 

Martes de la III semana después de Pentecostés.

De la dracma perdida.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de la III semana después de Pentecostés.

De la dracma perdida.

 

PUNTO PRIMERO. ¿Qué mujer hay (dice Cristo) que si tiene diez joyas y pierde una, no la busque hasta hallarla? A donde has de ponderar la estima que Dios tiene de las almas y de la tuya propia, pues la compara a la joya preciosa, que es lo que más estiman los hombres; y el Salvador la estimó en tanto, que la compró a precio de su sangre: mira cuán poco has estimado tú la tuya, pues la has vendido al demonio por precio bajísimo de un  vil interés y de un deleite o una honra vana, que se pasa como el viento: llora tus yerros en el acatamiento de Dios, y propón firmísimamente de morir mil muertes antes que perder la joya de tu alma.

 

PUNTO II. Atiende a las diligencias que hizo esta mujer para hallar la joya perdida; conviene a saber, encendió luz, barrió su casa, buscó con diligencia y perseverancia hasta hallarla; estas medidas has de hacer para hallar la gracia perdida y con ella tu alma, encender la luz de la consideración y escudriñar todos los rincones de tu conciencia, examinando tu vida pasada, reconociendo y llorando tus pecados; lo segundo, barriéndolos con la escoba de la confesión, sin dejar alguno que pueda amancillar tu alma: lo tercero darte diligencia a obrar bien en satisfacción de los pecados cometidos, para obligar a Dios con la penitencia, y echar el sello a todo con la perseverancia, no cansándote ni desmayando hasta hallar la joya que perdiste y enriquecer con ella tu alma: considera todo esto en la presencia del Señor, y pídele gracia para cumplirlo y servirle con perseverancia hasta el fin.

 

PUNTO III. Considera el gozo de esta mujer cuando halló la joya perdida; fue tal que no cabiéndole en el pecho dio parte de él a todas sus vecinas y parientas: pondera el que tiene un alma que sale de pecado y de la condenación eterna, y halla la margarita preciosísima de la gracia y con ella la herencia del cielo; mira el gozo que recibe un condenado a muerte, cuando le revocan la sentencia y alcanza la vida que tenía perdida, y entra la mano en tu pecho, y considera que por el pecado perdiste la gracia de Dios, y estás condenado al infierno y a padecer muerte eterna, y que todo esto recuperas por la penitencia y juntamente la herencia de la gloria, de que debe recibir grandísimo gozo tu alma: saca de aquí sumo aprecio de la gracia, y firmísimo propósito de buscarla y conservarla a costa de cualesquiera trabajos y fatigas, que a cualquiera precio la comprarás barata.

 

PUNTO IV. Considera cuán ajenos están de envidia los ángeles, pues se gozan y hacen fiestas en el cielo por el bien de los hombres, no por el temporal, que este no le estiman, sino por el espiritual de sus almas, al cual ayudan con todas sus fuerzas, asistiéndonos, guardándonos, ayudándonos, aconsejándonos y orando a Dios por nosotros, y últimamente celebrando con fiestas nuestras dichas; toma su ejemplo y no envidies los bienes de tus prójimos, antes con verdadera caridad procura con todas tus fuerzas ayudarlos, en especial para salir de pecado, y gózate de sus dichas dando a Dios gracias por ellas.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones