Sábado de la II semana después de Pentecostés.
Para dar gracias después de haber comulgado.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DESPUÉS
DE PENTECOSTÉS
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Sábado de la II semana después de Pentecostés.
Para dar gracias después de haber comulgado.
PUNTO PRIMERO. Considera lo que dice san Lucas , que recibió Zaqueo al Redentor en su casa, gaudens, con inexplicable gozo y alegría por ver en ella al Salvador del mundo y tener ocasión de servir y regalar al que no se tenía por digno de mirar: este es el primer paso que has de dar después de haber comulgado, gozarte con el Señor y lograr el tiempo que le tienes en tu casa; mírale glorioso, acompañado de los ángeles y serafines, cortejado y alabado de toda la corte celestial, y gózate de ver en tu pobre casa a tan soberano Señor.
PUNTO II. Considera lo que dice san Lucas, que Zaqueo estuvo en pie con suma reverencia en la presencia del Salvador, dándole gracias por la merced que le había hecho, y ofreciéndose a su servicio; lo mismo debes hacer tú, derribándote a sus pies y dándole gracias por haberse dignado devenir a tu pobre casa; y suplicándole que te haga nuevas mercedes; dale las gracias y alabanzas que le dan los cortesanos del cielo y todas las criaturas, deseando hacerte lenguas para bendecirle y alabarle eternamente.
PUNTO III. Zaqueo dio cuenta al Señor de los empleos de su vida, y es de creer que no sería relación seca solamente, sino pidiéndole consejo y dirección y gracia para encaminar sus pasos al cielo: esto mismo debes hacer tú, manifestándole a Cristo todas tus acciones y deseos y los designios de tu vida, pidiéndole luz para acertar en ella, y gracia para ejecutar su mandado, y para no desquiciar un punto de su voluntad; muéstrale todas tus llagas, como a médico de tu alma, y pídele que te las cure: confiésale tus faltas, como á Juez, y pídele que te perdone: declárale tus necesidades como a rey, y suplícale que te las socorra; preséntate en su acatamiento como a Pastor a quien busca la oveja perdida; llora tus yerros pasados y ruégale que te lleve a su aprisco y que te recoja en su rebaño: mira sus llagas, regálate con ellas, y dale gracias por lo que ha padecido por ti; pídele que te abrigue en ellas, en las cuales hallarás seguridad, suavidad, esfuerzo, espíritu y devoción.
PUNTO IV. Considera lo que le dijo Cristo a Zaqueo, que aquel día había recibido salud toda su casa por ser hijo de Abrahán; en que declara que le hizo merced a él por ser hijo de Abrahán, y a su casa por los merecimientos suyos; porque hace Dios merced a muchos por los que con devoción le reciben en su casa: aquí te enseña tácitamente a pedirle por los de la tuya: no seas corto, pues tienes a Cristo por huésped en tu casa; abre la boca y pídele que te haga mercedes a ti y a todos los tuyos y a cuantos tienes encomendados: pídele por las necesidades de la Iglesia y por los pecados de todo el mundo; por los fieles e infieles; y pues: dijo que vino a salvar los que se habían perdido, pídele que no te olvide y que traiga a su servicio los que andan descaminados fuera de él; y ya que tú no lo merezcas, se mueva por los méritos de tus Padres espirituales, y de la Beatísima Virgen, y de todos los santos a concederte lo que pides.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones